¿DOBLE MORAL?


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Parece que siguen al pie de la letra aquello de “lo que haga tu mano derecha, que no lo sepa tu izquierda” porque en los avisos económicos que aparecen en “El Comercio” podemos ver, por ejemplo el sábado pasado, por lo menos 17 bajo el rubro “Ofrecidos”; avisos que ofrecen, efectivamente, servicios de masajes, relax o algo “inolvidable” con encabezados como “COLORINA”,  “SEÑORAS DE LUJO”, “LUANA” y uno curioso: “ABIGAIL”, que encabeza varios de ellos, seguro por empezar con “A” y encabezar el orden alfabético, aunque la siguiente palabra sea “EBONY” o “MELANY”. Curiosa, por decir lo menos, esta panoplia de “ofrecimientos” que promete masajes, descanso, privacidad, servicio a domicilio y lo que la imaginación del lector ya produzca.

Números de teléfono y direcciones invitan a usar los “servicios” que es evidente que “esconden” algo. El periódico actúa como un “llamador” que publicita y atrae la atención sobre negocios que de pronto son lícitos, pero la impresión general es que son tapaderas para otro comercio: el de la carne (y no el de res u oveja).

De seguro dirán: “¡Esos avisos salen en todas partes en los diarios!” Y claro, tienen razón; pero porque alguien salte al vacío, no significará que todos lo hagan. “Mal de muchos, consuelo de tontos” dice el refrán.

La verdad es que un diario que proclama y defiende una moral definida en artículos de “fondo”, no debería aceptar avisos de una reputación dudosa en su sección publicidad.

El diario no se solidariza con avisos pagados, que son de exclusiva responsabilidad del anunciante: fácil el expediente. No tiene responsabilidad de lo que dicen otros y sin embargo lo publica, porque negocio es.

¿Es que el periódico no era orientador? ¿Es solo hojas de papel con colorines donde cualquiera dice lo que quiera, si paga, menos aquello “que ofenda a la moral” y a las “buenas costumbres”? ¿Qué moral, qué costumbres?

En medio de avisos de autos y camiones en venta, casas en alquiler, muebles y enseres, se ubican los “ofrecidos” que una doble moral consiente.

Es muy grande el periódico y seguro que esos avisos clasificados “ofrecidos” ni se advierten en el río de ingresos de la publicidad. Pero ahí están, generando ganancias para gente que puede estar al margen de la ley, para empresas formales pero publicitando aquello que hace que el diario tenga doble moral: predicar por un lado y actuar en contra por otro.

“¡O tempora, o mores…!” decían los latinos.