SE FUE DE BOCA…


guaman-poma

El señor Romero Pacheco, historiador, en Cusco tenía un cargo importante en la Municipalidad y renunció.

Dijo que el quechua era un cáncer y todas las explicaciones “técnicas” que dio y el contexto en que sus palabras fueron dichas no aminoran el símil mortal que hizo.

Mortal, porque el cáncer suele serlo y el quechua, para alguien que lleva dos apellidos de origen hispano, parece ser letal. Curioso este caso por todo el entorno que rodea al protagonista, pero terriblemente corriente cuando se piensa que esta lengua vernácula (que es tan propia del Perú como lo es el inglés de los ingleses, el italiano de los italianos y el alemán de los alemanes) se considera de “segundo orden” y se le da poca importancia. Es cierto que en el país se habla el español, pero una gran cantidad de ciudadanos hablan el quechua y sus variantes regionales. También se habla el inglés y un poco el portugués. Uno es “comercial” y el otro nos enlaza en la frontera con el país más grande de Sudamérica. Es curioso que algunos consideren la lengua quecha “de segunda” cuando no podrán comunicarse en muchos puntos del Perú si no la hablan.

De seguro contextos e interpretaciones que varían den la razón a este señor cuando se habla de “un mal quechua”. Cometer errores al hablar es tan común como los “dequeísmos” y los cambios arbitrarios de género y número tan usados en nuestro diario trajinar por el idioma de Cervantes. Si se yerra cuando se habla el idioma desde la cuna, podemos imaginar los problemas de un bilingüismo que a veces es impuesto o requerido por el diario quehacer. Pero de allí a que se llame “cáncer” a un leguaje que hablaron en un imperio hay  un trecho tan largo como el océano que separaba al gran imperio inca del trono español. No es chauvinismo esto, pero creo que uno de los grandes males de nuestro querido país es menospreciar lo propio y exaltar lo ajeno, sin pararse a pensar que eso es autóctono en su lugar de origen.

Pensamiento abstracto y pensamiento concreto: hay que cuidar los puentes que los unen pero nada ha de impedir el libre tránsito.

Esclavo de lo que dijo, el señor Martín Romero Pacheco era gerente de Turismo, Cultura, Educación y Deportes de la Municipalidad Provincial del Cusco. ¡Cosas veredes, Sancho!