UN PAPA QUE SE LAS TRAE…


Papa Francisco-bandera argentina

Sobre el Papa Francisco se escribe mucho cada día y en todas partes. Siempre está haciendo noticia y las nuevas demuestran ser buenas, cosa extraña en estos tiempos donde todo parece ser negativo. Esto resulta importante no solo para los católicos, sino para un mundo que anda buscando desde hace tanto tiempo respuestas a preguntas que parecían no tenerlas.

Sus gestos elocuentes, las acciones que de seguro escandalizan a quienes quieren que no se mueva nada y que todas las revisiones den complacientes “okeyes”, nos dicen que se levantan las alfombras, se está barriendo el polvo acumulado y poco a poco se toman decisiones que antes resultaban impensables para un “statu quo” que vivía muy cómodo y a su aire.

Es cierto que el número de los detalles debe ser inmenso y que ver cuestiones de verdadero fondo tomará mucho tiempo; lo que es innegable es que un viento nuevo sopla. Otra vez se han abierto las ventanas cerradas que el “Papa bueno” Juan XXIII abriera. No será fácil, hay mucho que está en contra pero yo me figuro no a la gota de agua que horada la piedra, sino a una cascada que refresca el ambiente y va cambiando formas. Eso siento: un viento fresco, una cascada clara que se llevan olores y detritus que ventanas cerradas y aguas empozadas hace ya tantos años escondían.

Sí, son buenas noticias: un Papa nuevo, un hombre de estas tierras latinoamericanas, un hombre universal, está dando que hablar porque se atreve a decir que vale la pena volver a los orígenes donde los hombres valían por ser prójimos y no era necesario fijarse en nada más.