FORMAR


Filas colegio.

En el colegio se llamaba “formar” a hacer filas en el patio, antes de clases. Formábamos también cuando alguna ceremonia nos incluía a todos y generalmente entonces, se empezaba con el himno nacional, que el Hno. García hacía sonar desde el tocadiscos, desde el segundo piso. Los lunes había “Saludo a la Bandera” que nunca tuvo la connotación peyorativa que ahora tiene la frase. El colegio completo se desplegaba alrededor del mástil, se izaba la bandera, sonaba el himno pre-Militar  y se leían después avisos importantes.

Formar bien alineados (no “alienados”) y después, diariamente, a comenzar las clases, por supuesto después de haber asistido a la misa.

Una mañana no se pudieron abrir las puertas de las clases y por más que los padres subprefectos, intentaban hacerlo con las llaves, era imposible abrirlas.

Alguien, con gran secreto, había introducido palitos de fósforo en la chapas y como las ventanas se cerraban desde dentro, no había forma alguna de empezar.

Mientras tanto, estábamos formados, esperando, comentando curiosos de ver a los maestros agitados.

No hubo caso y supongo que por fin se autorizó el deschape o la venida de algún cerrajero, porque al rato –largo- pudimos ingresar.

Las averiguaciones para dar con el causante de tamaño estropicio, no rindieron sus frutos y sin embargo, había algunos alumnos que conocían su identidad. Nunca se dijo nada y que yo supiera el secreto estaba bien guardado. No sé si alguien “cantó” por miedo a las presiones, pero al final hubo un compañero que se fue del colegio. Yo nunca supe si se fue o “lo fueron”, lo cierto es que no volvió y ahora que recuerdo esta anécdota, mi amigo ya no está porque murió hace años y al presente les soy franco si digo que nunca supe si él fue el de los palitos de fósforo en las chapas de puerta de las clases del colegio de La Colmena.

Ahora ya es julio y si fueran esos años, estaríamos estudiando porque pronto vendrían los “concursos exámenes”.