¿TARJETAS DE RACIONAMIENTO EN VENEZUELA?


 

raciovene

La noticia me llegó ayer y me parece increíble. Una “economía del petróleo” se ve en la necesidad de racionar por medio de un sistema usado en tiempos de galopante escasez o guerra, lo necesario para el uso y consumo doméstico.

Este “triunfo” de una revolución que, cuestionada, cae cuesta abajo muestra un panorama que me parece desolador. La Venezuela rica, palpitante, que virtualmente nada en petróleo importa ahora papel higiénico y pasta dental por decreto, para cubrir el desabastecimiento.

Se echa la culpa del declive a las transnacionales, a la “antipatria”, a los enemigos de la revolución. Se dice que hay conjuras para que un statu quo anterior a Hugo Chávez regrese. Se culpa a otros países de conspirar en contra y la impresión que tengo, desde lejos, es cierto, es que la ineficiencia estatal sumada a una in capacidad inmensa y culpable, ha puesto a la tierra de Bolívar, cuyo nombre quiere apropiarse el movimiento, en un disparadero lamentable.

Personalmente no creo en la derecha ni en la izquierda políticas: ambas siempre mostraron no ser la solución. Creo en el hombre, sí; el simple ciudadano que deposita su confianza en el Estado y lo que menos espera es una traición. Hay algo que es fundamental: la libertad, el pan y el techo. Junto con ellos vienen salud y educación. Sé que suena a simplista, pero estoy convencido que el hombre corriente, piensa así. Después claro, elabora y va creciendo. No puede ser que lo básico falte. No entiendo la “política” de quitarle a quien tiene para darlo al que no y crear una raza de pobres, iguales materialmente entre sí, pero carentes de lo que es esencial. El rasero más bajo tal vez sea una medida de comienzo, pero nunca el final.

Racionamiento: fea palabra que no presagia nada bueno y sí que mucho anda mal.