“VÍCTIMAS”


blanco

Hay víctimas y “víctimas”. En la segunda categoría hay muchos que con la victimización, generalmente autogenerada, buscan desde la compasión hasta la justificación de su actuar.

Cuando alguien dice que es blanco de maquinaciones, conspiraciones y posibles asesinatos en su contra una vez y otra, está tratando de tapar algo porque o es soberanamente importante o hay un soberano cuento en el ambiente.

La victimización trata de distraer de lo esencial con fantasías. Lo peor es que hay quienes realmente se lo creen y no solo compadecen a la “víctima” sino que descargan sus iras sobre los supuestos “victimarios”.

Disculpen si uso demasiadas veces la palabra del título y sus derivaciones, pero no encuentro un término más ajustado que este.

Parece ser común hacerse el “pobrecito”, porque se cree que de esa manera se borran las sospechas y se apela al sentimiento o por lo menos se siembra ciertas dudas. Hacer el papel de chivo expiatorio siempre dejará una sospecha sobre otros para encubrir –o creer que se encubren- las reales intenciones. En un mundo mediático como este, “noticias” así vuelan de inmediato. El histrionismo, a veces, pasa de la farándula a otros campos y se crean historias destinadas a producir histeria. Lo que no entienden esas “víctimas” es que no solo mellan la credibilidad, mucha o poca, que tienen, sino que a la larga obtienen lo contrario: en vez de compasión, ganan desprecio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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