EL SERVICIO DE CLARO ES OSCURO


claro

Soy un usuario más de CLARO, la compañía telefónica de la cual el señor Slim, considerado el hombre más rico del mundo por la revista Forbes, es propietario. Él no va a leer esto y tengo la seguridad que nadie de CLARO lo hará, porque finalmente mi cuenta de teléfono es un número perdido en un océano de números y la importancia infinitesimal de él no merece de seguro ninguna reacción. Sin embargo escribo porque no es posible resignarse a un mal servicio, especialmente si uno paga por él y descuentan puntualmente una cierta cantidad del valor que coloco cada vez en mi pre-pago. Sí, es un celular lo que tengo y me ofreció la compañía darme el servicio de “respaldo de agenda” por una cantidad mensual que me sería descontada. He tratado de acceder al servicio y primero, me pidieron una clave que no me dieron cuando me avisaron por teléfono que había empezado el servicio. Esto lo averigüé al entrar al www de CLARO, pues puse que “había olvidado mi clave” (ojo que no me la dieron nunca) y me enviaron una. Seguí las instrucciones, agregando un 51 a mi número: me enviaron la clave al celular. Cuando asumí que ingresaría, volvieron a pedirme mi clave y la volví a poner. Luego de tercer intento apareció un letrero diciendo que “había intentado tres veces” y que esperara un tiempo para volver a tratar. No pienso hacerlo.

Dejaré que mi saldo se consuma y no utilizaré el celular hasta que se cumpla un nuevo mes. Como ya no habrá saldo, no me podrán cobrar y se suspenderá el servicio.

Voy a pasar manualmente los números que guarda la memoria del teléfono a una sencilla agenda de papel. Así, a la vieja manera, tendré el respaldo sin que nada me cueste.

Los rumores de un mal servicio rondaban en el aire, pero por fin tengo una “prueba dura”… ¡y un perjuicio! Y no es que me haya equivocado, porque guardo el mensaje con el número de clave que enviaron. Tres intentos fallidos son suficientes para comprobar que hay dolo o que el sistema es malo. Al señor Slim no debe importarle, pero las playas están hechas de granitos de arena y el mar de gotas de agua. La arena se come a los puertos y el mar lo inunda todo. Cuestión de tiempo es. Algún día, en algún lugar, la Ley de Murphy atacará. Recordemos que un clavo hizo que se perdiera una herradura, esta dañó a un caballo que hizo con su falla que una guerra se perdiera y con ella un imperio. De imperio viene imperialismo y esta es una mala palabra. ¡Comprobado!

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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