DECISIONES


decidir

Decisiones (Ave María), 
cada día (
Sí señor). 
Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María!
Decisiones, todo cuesta.
Salgan y hagan sus apuestas,
¡Ciudadanía!                                                          

(Rubén Blades)

 

La letra de la canción de Rubén Blades nos dice que se toman a cada rato y cuestan. Las decisiones HAY que tomarlas porque si no se vive en un estado de indefinición que no solo hace daño sino que revela una inseguridad que nada bueno presagia.

Hay muchos temas flotando en el ambiente sobre los que tomar partido de una u otra manera se viene postergando y se dan cien mil vueltas para llegar al mismo sitio, sin haber resuelto nada. Lo peligroso es que el tema involucra a todos. El futuro depende de esas decisiones que no se toman. Los toros corretean como en un SanFermín y nadie se atreve a tomarlos por las astas de una vez por todas para zanjar los asuntos.

Se deja que pase el tiempo esperando a que el olvido eche su manto para aprovechar la falta de memoria de los peruanos.

Cada día que pasa, se piensa, es un día ganado pero no sabemos bien a qué. Puede ser a la lucha contra la impunidad política, al necesario combate al narcotráfico y a la corrupción o a ese “tener que decidir” que se evade. Ellos creen estar ganando tiempo, mientras se pierde todo.

Nada parece inmutar a los responsables y la técnica de dar largas ya está, como se dice, “más manyada que la Cumparsita”. No pasa en el Congo ni en las arenas del desierto de Gobi: sucede aquí. En el Perú, nuestra patria, que anda tan necesitada de respuestas y sin embargo recibe dilaciones.

¿No será que como “dilaciones” rima con “decisiones” alguien confundió las palabras o quiere que creamos no haber oído bien?

 

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“CONTARÉ MI VERDAD”


palabras

Nos hemos acostumbrado a escuchar esa frase, como si la verdad no fuera solo una. Tal vez sería mejor que se dijera “es mi interpretación” y así todos contentos.

Se habla por hablar, sin darse cuenta que la palabra debe ser un puente al entendimiento, uno de esos que nos permite vivir en sociedad. Se las usa descuidadamente, no se tiene el respeto debido por ellas y no nos damos cuenta que cada una significa algo. Las palabras, que componen las frases han hecho que los hombres progresen y de su uso correcto dependemos. Si alguien arguye algo y es mentira, las palabras se usan para crear engaño. Los antiguos refranes hablan de la importancia de las palabras y que en nuestra habla diaria reconocemos que una frase “corta como un cuchillo” o “es letal”.  Y una frase, repito, está formada por palabras, que combinadas de cierto modo pueden variar la Historia.

Contaré mi verdad” es tan solo un ejemplo que hace recordar que Martha Hildebrandt, Marco Aurelio Denegri y algunos otros, luchan por un idioma y su pureza que se mancha de barro a cada rato y nadie, no diré se sorprende, sino que ni lo advierte, usando las palabras como caigan, construyendo lo que se dice sin cimientos, porque no se le da importancia a lo que en otros campos se llama solidez.

Recuerdo que cuando yo empezaba a trabajar, en la presentación con diapositivas de la agencia, se explicaba la importancia de los signos de puntuación con el ejemplo de una carta, donde puestos de manera distinta arrojaban significados totalmente diversos  y hasta opuestos usando idénticas palabras. Eso, solo con referencia a los signos, porque ahora asistimos no solo al asesinato del idioma, sino a la justificación diciendo que aquel que no comete errores, es una “rara avis” o pieza, llena de polvo, de museo; todo se hace en aras de la comodidad y las abreviaturas inventadas o el desconocimiento bruto de reglas ortográficas normales se toman a la broma, como si la ignorancia fuera un chiste y ser muy ignorantes nos hiciera partícipes del mundo.

De pronto esto son los rezongos de un viejo muy lleno de complejos. Bueno, así soy yo, pero el idioma está siendo destrozado y esta es LA verdad.

 

 

 

NO HAY PEOR CIEGO…


no ver

Muchas veces la ceguera (llamémosla virtual) es producto de uno mismo. De no querer ver lo que sucede porque ofende o porque va contra alguna creencia o simplemente porque no está de acuerdo con lo que se piensa y se cree correcto.

El prurito de negar lo que está a simple vista lleva a posiciones que desembocan en conductas intransigentes y en “cerrazones mentales” que envidiaría una pared de concreto armado.

Conozco gente que discute lo ya probado y comprobado, niega lo que es afirmativo y embiste contra aquello con lo que no esté personalmente de acuerdo. He pensado que valdría la pena razonar mostrando lo evidente para lograr que alguna luz esclarezca el camino. Es imposible: los odios “sin motivo” o con motivos febles, generalmente son irracionales y nacen mucho más allá. Nacen de los prejuicios; de ese oscuro rincón que el individuo tiene y a veces permanece escondido y otras se manifiesta. Ese “no querer ver” lo que está sucediendo es una negación de lo real. A veces, lo que sucede no resulta agradable y se lo oculta enviándolo al fondo del desván de la mente. Pienso que es una “culpa” oculta la que hace que se cierren los ojos y se repita como un mantra: “eso no existe”.

No encuentro otro motivo cuando alguien se niega a la Razón. Es decir, cuando parece que está genuinamente convencido de ello.

LA INMORTALIDAD DE LOS ESTÚPIDOS


Foto gtraffiti

La estupidez perdura, atraviesa siglos y culturas y se manifiesta precisamente en aquellos lugares y ocasiones que más llaman la atención.

Hay diferentes formar de serlo, pero a veces la marca existente se supera y lo que ha pasado con un joven chino que “graciosamente” colocó su “estuvo aquí” garabateando un monumento egipcio y luego puso la foto en la red para compartir su “hazaña” bate creo, varios records.

Este afán del hombre común por perennizarse usando a otros como base, no es nuevo ni único, pero esta vez su intento se ha expandido por el mundo: su estupidez está en la “red”. Cada tanto nos llega la noticia, que alguien puso su nombre o pintó un monumento con el fin de pasar a la historia, sí, a esa con “h” minúscula. Y eso es tan solo una muestra de la estupidez que quiere pasar por “viveza”, sin darse cuenta del papel triste que hace. Resanarán lo hecho y si lo cogen tal vez el culpable reciba algún castigo. Mientras tanto el joven chino, Ding Jinghao ha entrado a la historia, a esa sobre la que Borges escribe y se llama “Historia Universal de la Infamia”.

Un turista chino decidió ‘inmortalizar’ sus vacaciones escribiendo su nombre en el templo de Luxor, uno de los destinos turísticos más populares de Egipto y publicando después la imagen de lo escrito en las redes sociales chinas.

“Ding Jinhao estuvo aquí”, reza el mensaje escrito en chino mandarín que dejó el turista en una de las paredes del famoso templo. El joven vándalo fue identificado como estudiante de secundaria de 15 años de edad, residente de la ciudad china de Nankín. Ding estaba de viaje en Egipto con sus padres cuando dañó el templo de unos 3.500 años de antigüedad.

La imagen divulgada por el propio estudiante se hizo viral en la Red y generó todo tipo de críticas por parte de la sociedad del país asiático, cuyos representantes ya iniciaron la ‘caza virtual’ del chico mostrándose preocupados por su comportamiento que, según ellos, puede caracterizar a los turistas chinos de forma inapropiada.

Los medios de China calificaron el asunto de “vergüenza turística” del país. La familia del estudiante tuvo que pedir disculpas públicamente por sus acciones en una entrevista a un diario local.
Pese a ello, hasta el momento no ha aparecido información sobre el incidente en los medios de comunicación egipcios, mientras que el chico no ha sido acusado de ningún delito por las autoridades del país.

El Ministerio de Antigüedades egipcio todavía no ha hecho comentarios sobre el asunto pero según una fuente del portal Egyptian Streets actualmente está investigándolo. El incidente pone de relieve la falta de seguridad y del cumplimiento de las normas de protección y preservación de los lugares históricos de Egipto.” 

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/cultura/view/95617-turista-china-nombre-templo-egipto-luxor

IRSE DE VACACIONES


vacaciones

Salir de vacaciones y olvidarse de todo recomiendan para que así uno descanse. Viajar lejos, mirar hacia otros cielos, descubrir horizontes y echarse a dormir en la arena de una playa lejana. Irse de vacaciones tomando un crucero que visite islas desconocidas o ese tren que en las novelas de la adolescencia cruza la tundra o praderas salvajes.

Irse de vacaciones, desconectarse, olvidando las cosas que hacen del día a día una desagradable realidad que nada tiene que ver con los sueños que seguíamos.

Irse de vacaciones dejando atrás la vida y empezando de cero para un día mirar por la ventana y ver un paisaje distinto: con nieve, o con sol, con árboles o mar, con pájaros que saludan a la mañana que se estrena.

Irse de vacaciones para volver recuperado, con fuerzas nuevas y voluntad dispuesta. ¿Volver? ¿Y para qué?

Tal vez lo mejor sea que esas vacaciones sean un nuevo modo de vivir. De pronto dejándolo atrás todo, alejarse y perderse en la línea imaginaria que divide a la tierra del cielo sea la solución. ¡Vacaciones eternas sin tener que volver! A veces, como hoy, dan ganas de tomárselas, de subir a la cubierta de ese barco que parte y que visitará cualquier lugar y a lo mejor ninguno.

 

 

 

EL APELLIDO QUE SE CONVIRTIÓ EN VERBO


Probablemente fue Charles Lynch, granjero y jefe de milicias norteamericano de Virginia, quien en 1776, mandó apalear y encarcelar a los enemigos durante la Guerra de la Independencia, sin antes enjuiciarlos. O un Lynch irlandés, alcalde de Galway, que hizo ahorcar a su propio hijo en el balcón de su casa quien prestó su apellido.

Existen otras versiones por supuesto, que hablan de personajes distintos, pero el apellido dio origen a una práctica nefasta que existe hasta hoy y que es aplicada generalmente por multitudes, que ejercen su “justicia” por mano propia, ejecutando salvajemente –sin juicio alguno válido de por medio- a los sospechosos.

El apellido así pasa de la lengua inglesa a ser el verbo “to Lynch”, que en castellano se traduce por “linchar”.

Eso es lo que desgraciadamente sucede tan a menudo y dan cuenta de ello los medios noticiosos. Medios que no vacilan en hacerlo, agitando “noticias” de las que muchas veces no tienen sino suposiciones.

Presenciamos ahora verdaderos linchamientos en los que bajo condicionales como “habría”, “tendría”, “podría” y otros, se expone a personas no solo al descrédito, sino a un peligro real, por el azuzamiento basado en una “necesidad de informar”. No se espera el juzgamiento legal sino que se acusa a veces sibilinamente, sabiendo que el efecto será demoledor. ¿Esto significa que no se deba informar? ¡En absoluto! Lo que no se debe es sesgar las opiniones en base a “información”. La versión de los medios –no todos por supuesto- es aquí preponderante y actúa en el público como una especie de oráculo. Es cierto que siempre se puede que el que es delincuente se escude en esto, pero finalmente la verdad saldrá a la luz y es un debido proceso y un juicio legal justo –si cabe el término- el que dará la  sentencia.

Estamos peligrosamente siendo llevados a expresar opiniones, formándolas de retazos y supuestos. ¿Quién reparará el daño si al final se comprueba inocencia? Las ventas suben, sí, pero bajan las honras y en este juego hay muchos que aguijonean desde ciertas esquinas, de acuerdo a sus filias, fobias o intereses.

¡Cuidado! Siempre que hay linchamientos no funciona la Ley y ella es absolutamente necesaria para que la sociedad pueda seguir viviendo.

 

TENGO HAMBRE… ¡IMPRÍMEME UNA PIZZA!


Pizza

Cada día la ciencia y la ficción se acercan tanto que parecen estarse fundiendo en un solo concepto que resulta posible.

Es cierto que pasarán los años y las décadas para que veamos primero asombrados, después como corrientes, adelantos que a veces parecen fantasía, pero el hombre capaz de crear en sus sueños, camina en su vigilia en la aplicación de la ciencia a unas tecnologías que hacen posible lo impensable.

Hace unos pocos años, nada en la historia del hombre, no se imaginaba unir sin hilos a cientos de millones y hoy Internet achica impresionantemente el mundo. Pasa así con casi todo lo que el hombre fabrica; hasta ayer no existía y mañana se vuelve cosa del pasado. El tiempo deja atrás los adelantos y nos pone en un futuro que velozmente se convierte en presente.

La noticia del interés por el desarrollo de una impresora 3D, que con la tecnología adecuada utilice insumos necesarios para imprimir comida, parece sacada de un cómic de anticipación o una novela que trata de los mundos futuros.

No sé cuándo verá la luz un prototipo que funcione y si se diversificará masificándose. Hay de por medio muchas cuestiones “prácticas”, pero el avance sobre lo que parece un sueño es innegable.

Así es como el hombre camina y ha caminado siempre: persiguiendo los sueños más bizarros y tratando de hacerlos realidad.

 

 

La agencia espacial de EE.UU. está interesada en la parte tecnológica: proporcionar comida a los participantes de misiones espaciales a largo plazo. Sin embargo, el impulsor de la idea, Anjan Contractor, espera que su dispositivo se utilice en tareas más importantes, como la compensación de la falta de alimentos en el mundo y así superar el problema de la desnutrición.

 

Contractor recibió dinero por parte de la Nasa tras la creación de un prototipo de la impresora 3D para reproducir chocolate.

Se supone que la impresora preparará la comida a partir de ingredientes en polvo que se almacenan en cartuchos extraíbles. Mezclando los ingredientes en varias proporciones, y con la adición de agua o aceite, el dispositivo prepara diferentes platos. La caducidad de un cartucho puede llegar hasta los treinta años, asegura el ingeniero.

El primer producto que podrá ‘imprimir’ el mecanismo será una pizza. La impresora 3D utilizará un software con código abierto, lo que permitirá a los entusiastas mejorar el dispositivo y ampliar en el futuro el surtido de platos

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/95172-nasa-impresora-3d-comida