VIEJOS PAPELES


papeles

Estuve revolviendo las cosas y me encontré con papeles de los cuales había olvidado su existencia y debe ser que alguna vez me interesaron, los guardé y quedaron allí en algún fólder para cuando la oportunidad de usarlos se presentara.

Hoy he recorrido años sin orden cronológico alguno, en completo desorden, encontrando poemas primariosos, artículos sesudos copiados de algún sitio, curiosidades varias, cartas que aún esperan respuesta –que ya sería inútil- y en fin, todo aquello que se va acumulando y resiste a limpiezas, selecciones, depuraciones varias. Muestra al fin de momentos que tejieron mi vida. ¿Importantes?: la mayoría no. Por lo menos ahora.

Algunos guardan el valor sentimental de los recuerdos y muchos de seguro ni valen el papel en el que están escritos. Sin embargo el recorrido hecho con el afán –quizás un tic- de ordenar, hizo que hiciera un viaje sin tiempo a lugares extraños y rincones curiosamente conocidos y por qué no decirlo, seguramente amados. Un viaje que me llevó a mirarme por dentro, a escrutar pedazos de un pasado, que ahora lo noto, fue tejiendo pacientemente mi presente.

Hallarme con un yo casi olvidado a veces irreconocible, ha hecho que detenga mi tarea y guarde para más tarde –no sé bien cuando- el volver a mirar algunas cosas que podrían servir. Estoy seguro que dentro de algún tiempo volveré a repasar los viejos fólderes; “ordenaré” los papeles de nuevo, romperé algunos recibos desvaídos y consideraré que algo es importante y merece quedarse…hasta la próxima. Hasta que un día, alguien, encuentre esos papeles y fólderes pero no sea yo el que los ordena o los bota, sino ese otro u otra el que decida que mejor es quemarlos porque la memoria sí puede guardarse pero no el sentimiento.