DE PROFESIÓN COLERO


cola

En el Perú esta es una ocupación que muchas veces alcanza rango profesional. Si existen llamadores, dateros, cuidadores de carros, limpiadores de lunas,  malabaristas, raperos de semáforo y quienes alquilan ropas de baño, con la oportunidad que existe en reparticiones públicas, conciertos, espectáculos, cines y cuanto lugar venda entradas al público, hacer “cola” se convierte en un “must” y allí estarán los especialistas que con poca o ninguna inversión, mucha paciencia y un montón de descaro, se encargarán de hacer la fila por usted –o por quien pague- sea de día o noche, llueva o solee; esa fila que le llamamos “cola” y que es una triste institución tan peruana como el arroz con pato.

El “colero” es diferente al revendedor grande que normalmente es parte de una mafia y mueve capitales, agota las entradas al estadio o trata de hacer su agosto en los conciertos. El “colero” pasa por buen vecino, por persona agradable que toma la tediosa misión de formar fila representando a alguien ocupado, ocioso u olvidadizo de última hora. El “colero” es paciente, organizado, conocido de los otros del gremio. Si es necesario duerme en el lugar, hace pila en jardines aledaños, contra paredes o en una providencial botella plástica de litro y medio de gaseosa si es que el asunto aprieta y no puede moverse. Mordisquea galletas o compra un “pan con sánguche” del ambulante que merodea siempre. Para las noches frías está la “chata ´e ron” y una “frezada” abrigadora. Si hace calor sueña con una “chela” pero aprendió a conformarse con su botella de agua y la gorra que cubre su cabeza y sirve, agitada, de abanico si “la calor es juerte”.

En el lugar se pueden ver familias de “coleros”, padre, madre, hermanos, tíos, primos y entenados que han hecho del oficio, profesión.

Cada vez que yo veo a estos adelantados ofreciendo un sitio por monedas en la infalible cola, pienso que un peruano puede morir de aburrimiento, pero de hambre nunca porque inventa una “chamba” de algo inexistente, etéreo, imposible para el común mortal.