A LOS QUE NO LES CAEMOS BIEN


caer mal

Hay mucha gente a la que uno no le gusta. A veces con razón y otras sin ella. Es muy difícil gustar a todos, imposible diría, porque nuestras opiniones suelen diferir de otras y volverse obstáculos en apariencia insalvables. Variar de parecer por complacer a alguien, solo demuestra pobreza de convicciones, ausencia de personalidad y de miras.

A muchos no les caemos bien por ser bajitos, usar lentes o tener una opinión que no concuerda con lo que piensan ellos. Hay gente a la que caemos mal sin motivo aparente, simplemente porque dimos señales equivocadas, o la impresión de ser como no somos.

Se cae mal por envidia, por celos por “quítame estas pajas”, por yo no sé por qué. Al final, vamos coleccionando antipatías, algunos no saludan, prefieren ignorarnos, ni miran si pasamos a su lado.

Uno no puede gustar a todos, por más que haga esfuerzos y cuando pienso esto, recuerdo el cuento “El Marciano” de Ray Bradbury, donde el protagonista cambia su aspecto y personalidad de acuerdo a quien esté cerca, terminando en medio de una multitud, en donde cada uno lo reconoce como alguien suyo, provocando al marciano la muerte por tantos cambios a gran velocidad. Creo que algo así pasa si queremos “servir a dos señores”. Soy como soy y claro, si me equivoco o está mal lo corrijo. Pero no espero gustar a “todo el mundo”. Lo creo y pienso así, ¿no concuerdan conmigo?