VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS…


 

 

gallinazo

Nunca se fueron, pero no son golondrinas canoras sino pajarracos gritones, estridentes, carroñeros en suma.

Viven en la basura y de ella se alimentan; luego de dos o tres graznidos y algún amago, vuelven a sus lugares con las plumas erizadas por el esfuerzo “fiero”.

La televisión y los medios en general nos hacen espectadores de su penoso actuar, de sus bravatas y de los desafíos que se lanzan sin que ninguno pase de eso.

Es que, maestros de la finta, chillan airadas invectivas para después fundirse en un abrazo y defender juntos lo que a nadie interesa y todos les critican.

Parece que el país los tuviese como peleadoras mascotas, de esas que hacen bulla y que parecen reclamar jaulas individuales. No nos equivoquemos: no son las jaulas separadas lo que ellos necesitan porque viven muy bien así, pero se unen para atacar al que amenaza con descubrir que son simples mascotas.

En sus ratos ociosos, que son muchos, urden tramas y líos para hacerse notar, porque al final, cuando lleguen al término de su pobre existencia de mascotas y tengan que afrontar la realidad, buscarse la comida y el abrigo, se morirán de hambre o frío sin que a nadie le importe ver volar una pluma que proviene de los despojos malolientes destinados a algún relleno sanitario.