ABRIL


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Estamos a dos días de haber empezado el cuarto mes del año y el 2013 avanza inexorablemente. La estación veraniega, aquí en Lima empieza a diluirse poco a poco y los recuerdos vuelan aterrizando en desorden, como palomas en una plaza. En abril, hace muchos años empecé a ir al colegio, fue en 1952, el mismo día de mi cumpleaños: desconcierto total por pasar de una casa habitada por adultos familiares a un patio lleno de niños desconocidos. Abril es el mes de lo nuevo: nuevos libros, estreno de cuadernos, del lapicero de tinta mojada, anécdotas del verano. Abril es el mes de los comienzos, según decía mi amigo Toribio cuando le preguntaban por qué se llamaba así su agencia de publicidad. Explicaba que en abril empezaban las clases (bueno, antes de las huelgas y despelotes educativos);  A era la letra con la que el alfabeto se iniciaba, estaba en primer lugar en la guía telefónica y sí, creo que en general la A indica al número uno.

Abril tiene en el horóscopo por símbolo al carnero. El que va delante de la manada, Aries que es aventurero, osado y valiente según la astrología.

Hay canciones famosas como “Abril en Portugal”, o “Luna de abril”. En muchas partes se celebra el primero de abril “Fool´s Day” (“día de los tontos”) o en una traducción más benigna “el día de inocentes” y en general, abril es un mes donde siempre suceden cosas.

Estamos en abril y de pronto la nostalgia empaña las ventanas y veo que mi madre empieza a guardar la ropa de verano;  ella ya no está y va entrando el invierno.