¡LISTO EL POLLO!


pict aceite usado

La costumbre es lo último que se pierde pero las malas costumbres parecen perdurar.

Por lo menos esta noticia que vi ayer, refleja la cultura del “déjalo así nomás, nadie se va a dar cuenta” de la que ya hablamos y que aparece como los hongos después de la lluvia, por todas partes.

“Por no cambiar periódicamente el aceite usado para realizar frituras, el local de Kentucky Fried Chicken de la cuadra 22 de la avenida La Marina, en San Miguel, fue multado con el 25% de una Unidad Impositiva Tributaria por la policía municipal del distrito

Continuando con los operativos conjuntos que la comuna realiza apoyada por sus Subgerencias de Defensa Civil y Sanidad, además del Ministerio Público, en el operativo se obligó a la administración de la mencionada franquicia a vaciar el aceite refrito de las 5 freidoras con que cocinaban las papas y el pollo.

En la misma inspección también se sancionó a un local de la conocida cafetería Starbucks ubicada en la segunda planta del Centro Comercial Plaza San Miguel, por carecer del certificado de Defensa Civil.

La administración de ese local recibió una multa pecuniaria pero se comprometió a actualizar en menos de 5 días el documento pues en el momento de la inspección sólo poseía una solicitud de inspección dirigida al Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) hace tres meses.

La Municipalidad de San Miguel continuará fiscalizando los locales de expendio de alimentos y venta de material pirotécnico a fin de resguardar la salud y la seguridad de sus vecinos, y el público transitorio que invade los comercios de su jurisdicción principalmente a fin de año.  (Fuente RPP).

Seguramente se aducirá múltiples razones y se tratará de encontrar explicaciones “valederas”, que por supuesto no hay. Este es un botón de muestra de lo que debe estar sucediendo en un rubro tan delicado como la alimentación y tan cotidiano que lo único que parece tomarse en cuenta es la presentación. Todo muy bonito por fuera y por debajo posibles enfermedades, suciedad y como lo demostraron hasta la saciedad programas noticiosos de TV, hasta heces de animales o humanas como parte integrante de un “atractivo y rico menú”.

Generalizar es muy peligroso, porque hay quienes observan rigurosamente las reglas sin tratar de “ganarse alguito” eludiéndolas. No creo que sean muchísimos porque el “no se van a dar cuenta” es una institución. Estamos poniendo nuestra seguridad (ver el resto de la noticia citada) y nuestra salud en manos ajenas en las que confiamos a veces por un nombre importado o arriesgándonos “porque el sitio parece bueno”. Nos reímos cuando vemos los chistes de la mosca en el plato de sopa y no pensamos que a nosotros nos puede pasar y esa mosca, lo más probable es que antes de remojarse, hubiese estado paseando por caca o basuras varias. Nos divierte y la enfermedad nos va a quitar la risa a punta de dolores y costo. No se trata de ser un “asquiento” como decían nuestras mamás, sino de darnos cuenta que estamos PAGANDO por un servicio que debe no solo ser “bueno y rico” sino cumplir con las normas necesarias.

Vuelvo a insistir que no todos entran en el mismo saco, pero citaría a la Biblia en un pasaje cuando dice que “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de los cielos” y aunque parezca que no tiene nada que ver, nos ilustra sobre lo difícil que resulta algo. Como que se evite ser protagonista de “noticias” de este tipo.