EL PERÚ A SUS PIES


Paolo Guerrero anotó los dos goles del Corinthians en el Mundial de Clubes. (SporTV News).

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El gol de Paolo Guerrero, a pesar de haber sido de cabeza, ha puesto al país a sus pies. Esto está bien porque en un tiempo en que son necesarias las victorias, el triunfo solitario de un futbolista peruano en tierra extranjera en el “deporte de las masas” hace que cada uno se sienta orgulloso. Lo que, en contraste, me parece necesitaban los hombres y mujeres de esta tierra que día a día están construyendo país en silencio, no es posible que no sean tenidos en cuenta sino que se los hostigue porque tratan de sacar la cabeza.

Guerrero es el sueño hecho realidad, que corre, mete goles y es exitoso. Es lo que todo peruano quiere ser y, en muchos casos, trabaja para ello.

Pero lo que se ve es el éxito nada más y no todo el camino recorrido. Las dificultades superadas y el tiempo de ir escalando pacientemente posiciones a costa de esfuerzo y muchas incomprensiones no se vislumbran en el momento de los flashes. El azar no tiene que ver en esto, sino las ganas y la decisión de llegar. Y eso, inmediatistas, es lo que no alcanzamos a entender. Queremos la gloria fácil, el dinero rápido y los honores, aunque sean “bamba”, vistosos.

No queremos caminar el sendero sino volar, con la esperanza que un buen viento sirva para que esas alas imaginarias nos lleven a un lugar que en realidad solo se alcanza con paciencia y tesón, a pie nomás.

Quienes se “cuelgan del saco” de Guerrero, lo único que hacen es mostrar a los demás su poca vergüenza y miseria espiritual: son porque él es.

Hay diferencia entre mostrarlo como un ejemplo y subirse a la volada al carro ganador pretendiendo ser lo que no se es.

Regreso al peruano diario que no sabe de vítores ni de titulares encomiásticos, pero que tercamente cree en lo que hace, tratando de surgir. Necesita ejemplos como los de Guerrero que le digan: “¡Yo pude y tú también puedes, sigue así!”, para no flaquear, para no cejar en los intentos. Paolo Guerrero es solo uno; guerreros hay montones que están haciendo un Perú casi sin darse cuenta. Y sin aplausos.