LA AGONÍA DEL DIFUNTO


 

Fuente TV Perú

Hay un nuevo miembro en el Gabinete Ministerial.

Una mujer, abogada, reemplaza al renunciante Ministro de Trabajo.

Mucho tiempo pasó desde los desafortunados sucesos de Arequipa, en los que el saliente Ministro cumplió un triste papel. Su negativa a dejar el puesto, las “explicaciones” que dio, las falsedades en las que parece haber incurrido y la “aceptación de sus disculpas” por parte de un Gobierno a todas luces equivocado, prolongaron en demasía lo que debió ser inmediato. La cobertura mediática y la de las redes de un incidente que no debió ocurrir y al que además de negarle las consecuencias al principio se quiso minimizar, aduciendo múltiples razones, dio cuenta de cómo el ojo ciudadano está atento, mucho más atento que antes y que las reacciones son también inmediatas.

Este, que es un tema palpable de velocidad de la comunicación, parece no ser bien entendido.

Lejos están los tiempos en que uno se enteraba “por los periódicos” de algún suceso importante. Ya la radio empezó a acelerar las cosas; ciertos diarios publicaron una edición vespertina para ganar lectores e informarles. Vino la televisión y luego la Internet. Ahora las redes sociales pueden mantener al segundo la información e INTERCAMBIARLA. Sin embargo se reacciona con pereza o con dudas, cuando lo que cabe es responder de inmediato. Y responder con lo que es cierto y creíble, porque de nada sirve exponer a la luz una verdad a medias que supone una mentira. Es una buena lección y ojalá sea aprendida. Resulta penoso que suceda un incidente así, pero es un nuevo ejemplo que hace más urgente un cambio en la velocidad de los reflejos comunicacionales. Es triste saber que nadie está inmune al “virus” del poder que deforma las conductas, pero es bueno saberlo. La mayor enseñanza es que nadie puede ser más que los demás, así tenga el título que tenga, ocupe el cargo que sea o ejerza una función cualquiera.