¿Y LA SEGURIDAD?


Foto Referencial El Trome

Encontrar un cadáver calcinado en el interior de un tanque de guerra estacionado en una calle, no es cosa de todos los días. El hecho muestra la falta de seguridad, porque ha sucedido en una zona aparentemente segura, con vigilancia militar. Es decir que alguien se introduce en un vehículo de guerra (aunque este se halle de “adorno”), en un área vigilada y nadie, NADIE se da cuenta hasta que el olor del cadáver o de carne quemada llama la atención y el comentario es que los “fumones” usaban el vehículo como cobijo. Es decir que se sabía el uso que se le daba al tanque y nadie hacía nada.

Esto en una ciudad donde la seguridad, una vez más, es una mala broma. Esto, en nuestra ciudad, Lima, la que, si se puede superar el apelativo, es mucho más que horrible.

El caso, seguramente, será una anécdota y no pasará de las notas policiales, cónica roja que le llaman, sin embargo debería ser un enorme signo de alarma para quienes tienen el deber, oficialmente, de defender a la sociedad. Si estas cosas suceden ¿qué no pasará ante la vista indolente de los que tienen una responsabilidad directa? ¿Están “mirando a otro lado”? ¿Para qué sirven entonces?

El tema de este post raya en el absurdo, pero así de absurdas son las situaciones que, por desgracia, nos estamos acostumbrando a ver como normales. Así de peligrosas. Quejarse no sirve de nada: ni con un cadáver quemado dentro de un tanque de guerra parado en una zona vigilada. Casi para decir “¡de Ripley!”(Y no la tienda, sino la franquicia norteamericana que viene de la serie periodística que existe desde 1918) : “Believe it, or not!”.

*Foto referencial: “El Trome”