LA FUERZA DE LA RAZÓN


No mencionar el inminente fallo del tribunal de La Haya sobre el diferendo Perú-Chile, sería estar fuera de la realidad. Creo que los argumentos de ambos se sopesarán de acuerdo a Ley y las conclusiones serán las que deban ser. Ambos países deben acatar la sentencia y la razón prevalecerá. Esto es muy importante porque demostrará la madurez de las dos naciones que transitan por el siglo XXI en un camino de colaboración.

Estoy seguro que en Santiago y en Lima los temores existen, pero también soy un convencido de que ellos, siendo naturales, son infundados.

En todas partes hay “halcones” pero las palomas de ambos lados cubren el cielo y harán imposible que aves extrañas vuelen.

La Haya tiene la decisión. A Chile y al Perú toca seguir construyendo para levantar  juntos  el edificio del futuro: ése que anhelamos dos pueblos que queremos vivir unidos.

 

NOS REUNIMOS CINCO


Ayer he pasado todo el día con amigos de mi infancia y las conversaciones han ido de los recuerdos de instantes y personas, a temas de actualidad: la política y la “real”.

Es curioso cómo los años borran las diferencias, acentúan las opiniones y nos regalan un mirar que cuenta con la acumulación de las experiencias que cada uno ha tenido.

Hemos sido cinco visiones que en la mayoría de los casos coincidió a pesar de que no las compartimos entre nosotros seguidamente. Debe ser que la formación inicial ha sido tan resistente que han pasado los años y nos encontramos con unas opiniones coincidentes. Cada uno ha caminado su camino, ha hecho lo que la vida le permitió y ahora, cuando ya el tiempo ha pasado, pensamos igual, no por monotonía o por la flojera de disentir y las ganas de no discutir, sino porque en lo fundamental estamos de acuerdo.

Hemos estado lejos del ruido de la ciudad y las risas han sido las mismas de nuestra infancia. Las bromas que las han producido tenían un no sé qué de nostalgia y el calor de un  cariño fraterno hizo que pudiéramos viajar juntos al pasado común de nuestra años primeros y juventud.

Es bueno este imprevisto ejercicio de memoria y afecto que nos renovó a todos: los cinco sonreíamos al irnos despidiendo uno por uno, sabiendo que la esperanza se mantiene.

LA SATISFACCIÓN DE GANAR


 

 

Perú campeón sudamericano en vóley de menores: un triunfo, la consecuencia de entrega, decisión, coraje y hacerlo bien.

Es una satisfacción que recorre el Perú. La sensación, confirmada de haber ganado algo, de compartir un momento de triunfo. Gracias a las chicas y a su entrenadora podemos sentir, que como nación- grupo humano-se ha conseguido algo de valor. Esto debe alentarnos a todos a seguir adelante y esforzarnos por cumplir nuestras metas. Los millones de metas personales que el Perú representa. La gran meta colectiva de ser.

Este es un signo para un país necesitado de afirmación y triunfos que viene bregando contra la noche oscura del terror y la corrupción. Un buen signo, porque hace público que el esfuerzo logra alcanzar cimas y que nada positivo se consigue sin trabajo.

El aplauso general a las “matadorcitas” y a su corajuda entrenadora es un reconocimiento que significa que sí podemos, que la cooperación rinde frutos, que es cuestión de proponerse algo y “entrenar” hasta el cansancio para conseguirlo.

Nada es fácil y lo demuestra Natalia Málaga que a punta de trabajo, fe y compromiso nos devuelve la esperanza de ser mejores. ¡Gracias, carajo!

CHICHA CANERA


 

Somos un país “chicha”, donde todo parece apuntar a conseguir que lo malo sea bueno y lo prohibido, lícito.

Es muy triste que las noticias lo confirmen y, por ejemplo, lo sucedido en un penal, visto el domingo en TV y con las evidentes secuelas, resulta por decirlo de alguna manera suave “mágico” porque en ninguna parte creo yo, donde exista un mínimo de orden y sentido común sucede algo así.

La celebración del cumpleaños de un interno, con orquesta, comida, trago e invitados, bajo las mismas narices de las “autoridades” infringiendo todas las normas y haciendo gala de olímpico desprecio por lo establecido, ya no legalmente sino por aquello que supone tener dos dedos de frente, es algo que podría inscribirse en un “realismo mágico”, pero de magia negra.

Por supuesto que ahora vienen las destituciones, los traslados, las sanciones, los “yo no fui”, “yo no vi nada”, “no es mi competencia”. Después del terremoto se barren los escombros, se riega la calle y se sigue como si nada hubiera pasado, hasta el próximo movimiento sísmico, que seguramente tardará o si no “ya veremos”.

Estamos acostumbrados a vivir entre basura, echando desodorante de ambiente y pintando las casas para esconder la miseria.

El problema de los penales es un mal endémico y se ha seguido agregando sobre la mugre. Los resultados, a todo color, llegan a los hogares regando de basura a la sociedad.

Se convive con eso, se le tolera mientras no se lo vea.

Se dice el pecado pero no se nombra al pecador y caen los peces chicos, los que se venden por centavos, mientras quienes deberían responder por la podredumbre siguen tan orondos y fingiendo escándalo.

Somos un país “chicha” con una vocación suicida increíble. Y lo peor es que parece gustarle a la mayoría.

NO ME PARECE


Ayer, un diario serio como “La República”  hace un jueguito de desorientación en su primera página. A simple vista (en el kiosko) uno lee: “REPUNTAN” y debajo ve las fotos sonrientes de Nadine, Ollanta y Susana. Debajo de cada uno de ellos en números rojos se ve: 62%, 81% y 64%.

Estas cifras, en realidad corresponden al tema de Fujimori, porque el 62% cree que sí sabía lo que hacía, un 81% cree que su dormitorio es mejor que el de otras cárceles del país y el 64% considera que el lugar donde está detenido Fujimori se halla en muy buenas condiciones.

El repunte, que está al lado izquierdo en un cuadro de curvas, da 60% para Nadine, 45% para Ollanta y 31% para Susana. Repunte, sí, pero no lo que se percibe rápidamente.

La información proviene de una encuesta nacional de GFK para el diario.

El “jueguito visual” está en la colocación de los elementos que vistos rápidamente, dicen otra cosa de la realidad. La que saldría “mejor parada” es Nadine a solo dos puntos de la cifra ubicada debajo de ella en rojo.

Esto no me parece que le hace bien al diario ni a su credibilidad. No se trata de “bajarse” a nadie, pero llevar a una posible confusión a quienes miran al paso la portada es un asomo de las malas artes que en el pasado vimos en muchas carátulas.

Es cierto que se puede alegar inocencia y azar en la diagramación, pero no creo que “La República” deje pasar un desliz y menos en un domingo, en portada.

Malo. Las trampas las hacen los revocadores, los que quieren a todo querer que el gobierno fracase y de los que da cuenta el periódico siempre. Esta argucia, que estoy seguro no he sido el único en percibir, puede surtir efecto en muchos, que se desencantarán al conocer la verdad o dudarán de las cifras. No creo que sea el mejor camino: la información es muy valiosa para jugar con ella.

LA MUERTE VUELA


 

La muerte viene volando y se anuncia seguramente con un inocente zumbido. El dengue cobra víctimas allí donde la naturaleza prodigiosa se mezcla con la pobreza y una cierta desidia. Como viaja ya incubado en personas que se mueven por el país y los medios de transporte son capaces de esparcir el mal si no se lo controla, las cifras van creciendo y Dios no lo quiera, el mapa ampliándose.

La enfermedad que no parece tener un nombre asesino, puede ser mortal.  De vez en cuando brotes que aparecen, como este, nos recuerdan la fragilidad humana y la necesidad de seguir normas sanitarias que son muy sencillas, pero que requieren atención. Limpieza es lo primero: exhaustiva y profunda limpieza que asegure la eliminación de aguas estancadas y la desaparición de envases destapados donde puede acumularse la lluvia y albergar sus huevos el mosquito que transmite la enfermedad.

La emergencia parece sobrepasar las capacidades y el peligro de extensión puede ser muy real.

Todo lo que se haga para alertar y educar a la población es necesario hacerlo. Desgraciadamente no se llega a prevenir, sino que parecen esperarse los sucesos. La muerte llega volando y nuestras soluciones no pueden caminar a paso de tortuga.