PERÚ CON «P» DE PIEDRA


 

Algunos profesores en el Perú vienen acatando una larguísima huelga que ha dejado sin posibilidad de clases a miles de estudiantes colegiales. Los profesores han decidido que la vía de la protesta es el ausentismo. A ello suman marchas, pedradas y todo lo que pueda llamar la atención para lograr aumento de salarios y reconocimiento económico de su labor. Estoy simplificando, pero creo que ni los padres de familia, ni los alumnos tienen porqué pagar el pato.

Mientras en otros países los estudiantes protestan y violentamente por una mejor educación, aquí son los que la deberían impartir quienes dan un ejemplo deplorable con una “educación” actual que merece las comillas porque es un mal remedo de la tarea que un día decidieron llevar a cabo. No es posible que los resultados educativos del Perú sean los que son y que ante preguntas sencillas sobre temas que tendrían que aprender en los colegios, las respuestas de muchos muchachos sean, por decir lo menos, ridículas.

Con un nivel bajísimo quieren los profesores un reconocimiento que es exigido dejando abandonados a quienes tendrían que educar.

El reclamo puede ser válido, pero la forma de chantajear para conseguir lo pedido no me parece adecuada. El chantaje no es el camino y menos de quienes tienen en sus manos la Educación. Todo lo hecho hasta ahora, dista de un modo de tratar el problema. No es con gritos, piedras, manifestaciones, pancartas y paralización de labores como se logra nada. Las vías de diálogo son ignoradas y se prefiere una “lucha clasista” que poco favor le hace a la Educación y a un país que necesita ser inclusivo.

Un gremio que debiera educar primero con el ejemplo, da uno pésimo. ¿Qué pueden aprender de esto los alumnos? ¿A tirar piedras? ¿A reclamar sus notas a gritos? ¿A desconocer que existe una autoridad? ¿Qué pueden pedir estos profesores a sus alumnos?

Los sindicatos no son malos, pero cuando se usan como arma de guerra pierden no solo objetividad, sino que se deslegitiman. El tema de la Educación no puede estar en manos de personas que no la practican. Una cosa es saber y otra “saber”  saber. Qué lejos están estos profesores de los maestros: para ellos el Perú se escribe con “p” de piedra y maestro con una letra que es preferible no mencionar.

 

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