TRATANDO DE HACKEAR AL FUTURO


“Catherine Venusto hackeó el sistema de calificaciones del colegio de su hija menor para aumentar las notas en diversos cursos en Pensilvania, EEUU. 

Según las autoridades, la mujer ingresó al sistema y utilizó la contraseña del director del colegio Northwestern Lehigh. Allí cambió una calificación añadiendo una justificación médica en el registro de su hija.

Los administrativos del centro educativo denunciaron a la mujer ante la policía. Ellos sospechaban de Venusto hackeaba registros de otros menores hace varios meses.

La madre de familia se declaró culpable durante su interrogatorio. Tras ser detenida, salió en libertad bajo pago de fianza.” (Fuente: RPP)

La noticia llega junto con otras que de seguro tienen más importancia, pero creo que es un ejemplo de la vieja frase “el crimen no paga” y una muestra de lo trastocados que están los valores en todas partes.

Que una madre quiera favorecer a su hija alterando la realidad y para ello utilice un arma hasta ahora no usada, por lo menos que sepamos, en ese ámbito, demuestra cuan poco se confía en la persona y su futuro.

Aquí, las falsificaciones de diplomas, certificados y títulos dan cuenta de un accionar artesanal, que pone en evidencia un “atraso” tecnológico que estoy muy seguro pronto el tristemente célebre “ingenio criollo” salvará.

¿Qué nos está quedando si desde las raíces todo parece ser mentira? Es un síntoma y creo que en el mundo se prefiere lo que brilla a lo que vale. Estoy releyendo a Mark Twain y entiendo su escepticismo, que junto su fina ironía y un humor que a veces como se dice, puede corroer acero, lo hacen no solo el gran escritor al que se vuelve con placer, sino el cronista que mira a una sociedad que puede haber cambiado en formas pero que conserva su esencia.

La acción de esta mujer de la noticia, afirmaría hoy el pensamiento del autor de “Tom Sawyer”, lo cual es una lástima, porque dice que no avanzamos nada aunque ahora hayamos llegado al espacio exterior.

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