ABRAZO POR FIESTAS


En estos días el Perú vive sus Fiestas Patrias y como no suelo escribir ni sábado ni domingo, aprovecho hoy para abrazar a todos por la ocasión

Hace mucho tiempo, terno y zapatos nuevos eran de rigor en esta fecha: una especie de renovación personal que indicaba que se estaba ante un nuevo comienzo. No creo que ahora se guarde mucho esa costumbre, pero se mantiene la de esperar el discurso de Presidente, para enterarse de alguna novedad nacional. A veces las sorpresas fueron grandes, pero en general se escuchaba  lo que ya se estaba viviendo.

En estas Fiestas Patrias un nuevo gabinete ofrece nuevas esperanzas: como un terno y zapatos flamantes. El escepticismo es difícil de combatir por supuesto y la fe a veces resulta complicada de tener. Sin embargo, yo creo que nos merecemos tener fe y que esta sea correspondida. Que la cosa no quede en promesas y arengas porque de ninguna de las dos se vive. El peruano que vive en pueblos donde el problema no es el tránsito sino el tráfico de cocaína, ni un Estado omnipresente sino la ausencia de este y que tiene que caminar horas para llegar a ninguna parte, necesita que su país sea una realidad que exista más allá de los discursos, las promesas y la capital. En estas Fiestas Patrias el Perú se merece el regalo de una realidad vivible y no un juego de computadora viejo y gastado por repetido o un trompo roto que ya no sirve.

Si todos hacemos el esfuerzo y no solo creemos sino que dejamos de lado el escepticismo y hacemos lo que tenemos que hacer, estaríamos apostando a ganador. Un ganador que seremos nosotros mismos. Un ganador al que por fin le llegó la buena racha en todo sentido.

Que estas sean las Fiestas de la Esperanza Cumplida.

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