VAGINA CON CANDADO


 

 

 

La Policía india ha arrestado en la localidad de Indore (centro) a un hombre que perforó la vagina de su mujer e instaló un candado para evitar que le fuera infiel, confirmó hoy a Efe una fuente policial.

Sohanlal Chauhan, un mecánico de 43 años, llevaba consigo las llaves del candadocuando fue detenido por la Policía y confesó que se lo había puesto hace cuatro años a su esposa y que abría el dispositivo todos los días al llegar a casa.

El crimen salió a la luz porque la mujer, Sita Chauhan, de 38 años, fue ingresada en un hospital tras intentar suicidarse, y allí reveló lo que sucedía a los responsables del centro, informó a Efe el jefe de la comisaría local Shailendra Srivastav.

Según Srivastav, el mecánico perforó la vagina de su esposa porque dudaba de su lealtad, después de que varias mujeres en su familia hubieran cometido infidelidades.

Cada día, antes de irse a trabajar, Chauhan insertaba el candado en dos agujeros realizados con agujas en la piel vaginal de su esposa, y luego se guardaba las llaves bajo los calcetines, informa el diario «The Indian Express».

Según ese medio, Sita, que se casó cuando tenía solo 16 años, ha denunciado también que su esposo se «comportaba de modo incorrecto» con su hija mayor.

La Policía ha acusado formalmente al detenido de crueldad y de haber causado lesiones corporales graves de manera voluntaria. (Fuente EFE).

 

La noticia es estremecedora. He querido transcribirla íntegra porque dice que las fronteras no existen cuando el ser humano se comporta peor que un animal.

Este es un suceso de la India, pero hace poco pude saber de una mujer que fue ametrallada por su marido y otros hombres, tildándola de infiel. A veces nos refugiamos en la excusa de una cultura diferente y unos usos terribles pero válidos para ciertos grupos. Pienso que son excusas, porque el comportamiento humano no puede permitir cosas así. No puede ser posible que en nombre de la religión o las costumbres de una cultura se desprecie la vida humana y se le considere una mercancía de posesión.

Los esclavos humanos existen y la venta de niños y mujeres es una tristísima realidad que debería avergonzar en lo más íntimo al ser humano.

Pienso en las mujeres que se prostituyen, secuestradas y obligadas bajo una supuesta deuda, en los niños que no pueden escapar de ser juguetes sexuales de adultos embrutecidos.

Será por eso que me repugnan los chistes machistas y aquellas frases que hacen gala de una supuesta “superioridad” en materia sexual.

Noticias como la que motiva este post, me hacen pensar qué cierta es la frase: “Mientras más conozco a los hombres, más quiero a mi perro” (gato en mi caso).

 

 

 

 

 

 

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