BIKINI Y FUSIL


Esta imagen ha dado la vuelta al mundo y creo que bikinis aparte, significa la locura en que se vive.

Supone que el peligro está oculto en cualquier lugar y que se necesita de un arma para defenderse.

Cada vez que veo imágenes de niños muriendo de hambre, sed o frío, de personas golpeadas, de gente que murió porque otros no compartían sus ideas y tanta otra muestra de lo que se llama ahora “naturaleza humana” o “daños colaterales” siento que el mundo no aprendió sino a destruir. Muchos de los descubrimientos y aplicaciones de la ciencia y la tecnología han sido y siguen siendo aplicados para el mal. Y si algo como una chica en bikini con fusil, en una playa llama la atención, no parece ser otra cosa que mostrar una curiosidad, sin fijarse que allí está pintada la tremenda historia del mundo y relatado ese horror diario que nos ha insensibilizado al máximo convirtiendo lo que nunca debió ser en algo con lo que se convive cada día.

El mundo está en crisis y esta no solo se alarga sino que parece llegar a un oscuro callejón sin salida. Tan oscuro como el interior del cañón de ese fusil en un soleado día de verano. Y tan letal también.