EL CAMINO EMPIEZA CON UN PASO


 

 

Hoy es lunes y escribo esto sin saber qué dicen las noticias, sabiendo de antemano que no serán buenas.

No se trata de pesimismo sino de vivir inmerso en una realidad donde lo malo resulta cotidiano y lo poquísimo positivo, resalta como noticia. Y  a veces ni alcanza a ser noticia porque no parece interesar a nadie. Hace un buen tiempo escribí algo parafraseando a “Cambalache”, el tango y hoy sigo pensando que las cosas andan patas arriba. Como si no se quisiera que se ordenen aunque sea un poco, todo anda trastocado y fuera de lugar. Y esta realidad parece replicarse, multiplicándose.

Ayer nos reunimos, por casualidad, en casa, con mis primos y dos amigos de colegio. Las conversaciones se hicieron pronto una sola y los 7 estuvimos de acuerdo en que solo la educación sacará a nuestro Perú adelante y que lo mismo pasa en casi todo el mundo. Es un trabajo que necesita abarcar a varias generaciones y que, Dios quiera, si se empieza dé resultados. Suena a lugar común, resulta un tema manido, pero la crisis que hoy vivimos evidencia que la educación no importa. En el país contamos con un presupuesto ridículo para desarrollarla y en los países donde se puede, parece que no se quiere.

El ser humano, para serlo, necesita educación. ¡Qué lejos estamos de eso! Importa más lo que resulta accesorio y no parece tan mal caminar hacia un abismo.

No hay recetas. Existe solo un trabajo duro y la perspectiva es la de esforzarse. A nadie le gusta la situación si está en su sano juicio: ¿por qué entonces no tratamos de revertir el cambalache? ¿Por qué tenemos que vivir un tango que significa miseria y desesperanza? ¿Por qué?, digo yo…

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