EL HOMBRE QUE CREE Y CREA


 

Ciudadano del mundo reúne a su alrededor una corte bastante selecta de personajes y es admirado donde va.

Mucho se ha visto sobre él en diarios y revistas en todo el planeta y las imágenes mágicas que logra son un patrimonio hermoso de la humanidad.

Mario Testino, fotógrafo, obvio amante de la belleza y divulgador o esparcidorde ella, viene a este Perú, su patria, para colaborar en eso tan difícil que se llama cultura.

Podría quedarse en Londres o buscar entre muchos glamorosos escenarios para hacer realidad su sueño y compartirlo. Sin embargo regresa con una propuesta diferente, insólita por lo audaz y que aquí de pronto no se ve sino como el capricho pasajero de alguien de renombre y no se alcanza a vislumbrar lo que estoy convencido que es su intención auténtica. Las páginas frivolonas y las no tanto, lo muestran en todas partes como el amigo de una famosa modelo, el fotógrafo de las celebridades, el que hace “la moda” en la fotografía. Mario Testino está aquí porque cree en un país que es mucho más que un manojo de problemas. Porque sabe que para crear hay que tener un íntimo convencimiento: el que lleva a creer.

Un artista de talla mundial, da el ejemplo mirando a su país cuando muchos de sus paisanos no solo miran fuera sino que obran bajo la premisa de que es mejor porque lo propio poco vale. En un mundo donde el oropel y el perifollo son adorados, la sencillez de este hombre que se construyó a sí mismo hasta obtener las hojas de oro de la victoria, es no solo notable sino digna de encomio.

Mario Testino, el gran creador, lo hace porque cree. Y cree hasta el extremo de querer. De querer al Perú para decirle al mundo: “Estoy en mi país. De allí salí y hoy vuelvo a él para que todos los que pregunten por mí, lo conozcan y quieran. Es diferente, disfrútenlo a placer”.

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