ME SIGUEN GUSTANDO LAS MISMAS COSAS


 

 

El otro día hacía un repaso de como ha cambiado mi vida y notaba que me sigue gustando leer un libro, ver una revista, la historias de Mafalda y El Inodoro Pereyra, escuchar música, conversar, tomar algún café y escribir. La buena publicidad me gusta y sorprende siempre. Ver fotografías antiguas me gusta y no voy a negarme a un pedazo de queso azul. Atrás han quedado cosas como manejar, tomarme un wiski o fumar despacio una buena pipa. Se quedaron porque  me hacían daño o me convertían en un peligro callejero con un casi ciego al timón. En el casi balance que menciono, descubro que no extraño nada y antes, al contrario, doy gracias por conservar tanto y disfrutar de ello.

Todo tiempo pasado fue mejor” se revela como la frase de alguien que ha fracasado, pues no supo ponerse al día y sacudirse de aquellas cosas inútiles, que le dañaban o hacían daño a otros. El hoy, para mi, sigue siendo esa gran aventura en la que siempre se está descubriendo y permite aplicar lo aprendido. Cada día es diferente y trato de que la rutina no empañe las sorpresas agradables, por pequeñas que sean. Vivir cada día como si fuera el último me enseñó a disfrutar sin posponer y que  los planes son sueños, pero que es bueno soñar, porque te permite salir de ti y volar a otros jardines. Si no hiciera planes, si no tuviera sueños, el día sería una desgracia.

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