¿COMUNICAR NO VIENE DE «COMÚN»?


 

Comunicar es algo tan devaluado en su importancia, que se cree que es de lo más común: “la palabra lo dice”, es común, muy corriente…

Uno se puede reír ante este aserto, pero es que estamos comunicando todo el tiempo y como es lo normal, creemos que hacerlo correctamente es muy fácil. Escuchamos sin embargo la frase «“es que no comunica bien” cuando no se entiende a alguien. Curiosamente parece que algo habitual no es tan sencillo. Comunicar es una cualidad con la que nacemos, pero que vamos afinando durante toda la vida. Si fuera tan sencillo no existiría la carrera profesional de comunicaciones, con sus diversas vertientes de especialización. Es un tema importante que cruza transversalmente toda relación. Somos receptores a la vez que emisores y la cotidianeidad de ambos hechos no puede quitarles valor. Debemos hacernos entender, así como entendemos: este intercambio se remonta al origen del hombre. Así aparecieron los lenguajes hablado y gráfico. Así nacieron los pictogramas y la escritura, se agruparon los idiomas y logramos poco a poco entendernos. La experiencia (doble) me lo dice: Estuve dos meses y medio ciego y varios días sin poder hablar ni moverme mucho. Era como no estar. No podía comunicarme con nadie porque no me entendían y tampoco percibía bien porque no veía. Oía, sí, pero me faltaban instrumentos para situar las coordenadas correctas. Pensaba en un peruano llevado de improviso a Tokio, sin saber nada del idioma: no poder leer, escribir ni hablar. No poder hacerse entender salvo por una primitiva mímica para lo básico. No poder comunicarse.

Por eso, cuando percibo que alguien da señales equivocadas o dice exactamente lo opuesto a lo que evidentemente quiere, pienso cuán poco nos preocupa el tema. Mucho hablar de las comunicaciones digitales y más, pero en realidad somos lo bastante ignorantes como para que no nos entiendan y no hablo de un idioma o cultura extraña, sino de nuestro propio país.

Los mayores problemas de la sociedad humana, son de comunicación y sin embargo es de lo último que nos preocupamos. Andamos por la vida a nuestro leal saber y entender sin darnos cuenta que solemos ir, como se dice, del modo que lo haría un elefante en una cristalería.

Nunca podremos comunicar aquello que desconocemos y nos meteremos en berenjenales si tratamos de hacerlo. Los ejemplos sobran y los podemos ver a diario en directo y a través de los medios de “comunicación”. El fracaso más grande de nuestra sociedad es precisamente de comunicación, a pesar de que se cuenta con los medios para hacer lo contrario.

Por eso no me extraña que se crea que con “hacer prensa” se soluciona todo. Comunicar va mucho más allá que escribir artículos, hacer noticieros de radio o televisión.

Quienes creen que con una “buena prensa” han resuelto el problema de la comunicación, tienen un serio problema.

Mucho se podría abundar sobre el tema, pero el espacio es corto y no quiero correr el riesgo de aburrir. Comunicar correctamente es algo que los especialistas deben hacer, pero todos tendríamos que aprender ciertas nociones. Lo terrible es cuando se aprende y ya no hay remedio.