EL LADO OSCURO


Los medios hablan sobre un congresista peruano que habría abusado sexualmente de su empleada en un hotel en el que se hospedaban “en una habitación para ahorrar”.

La televisión trasmitió declaraciones de ambos, él diciendo una cosa y luego otra y ella denunciando que había quedado embarazada, que sucedió porque él la había dopado y luego ofreció pagarle un aborto. Opina todo el mundo y el caso sirve para llenar páginas y ocupar espacios. Debería servir para demostrar que el lado oscuro de las personas está ganando batallas.

Un adolescente, delincuente, escapa de prisión no sin antes tratar de matar a unos rivales. Los “marcas” siguen su infame cosecha de víctimas y a cada instante nos enteramos de hechos que proceden del lado oscuro de la gente: de ese rincón maldito donde anidan extraños pensamientos y se traman hechos inverosímiles.

A cada paso que damos lo malo surge como lo más normal  y como hongos brotan cosas de las que deberíamos horrorizarnos.

Sin embargo seguimos “avanzando” por un camino que cada vez es más estrecho, más nublado y peligroso. No nos llega a llamar la atención lo que está mal, por pura cotidianeidad. Seguimos caminando y creemos estar seguros mientras que no nos toque: sentimos que, invencibles o con un poco de suerte, no nos puede pasar. Y así dejamos que ese lado oscuro crezca y se haga habitual. Lo terrible es que lo encontraremos por ley de probabilidades: de pronto saldrá desde dentro de nosotros mismos y nos parecerá lo más común. Entonces sí que estaremos perdidos y nadie podrá rescatarnos de las tinieblas.