EL ÁGUILA NO DETIENE SU VUELO


Ha fallecido Carlos Fuentes me dijo Internet ayer.

Se ha ido un Grande, dejándonos una enorme, vasta herencia que disfrutaremos siempre.

Leer a Carlos Fuentes es un orgullo y un aprendizaje que se va convirtiendo en necesidad conforme uno avanza. Hacerlo es descubrir no uno sino los muchos mundos que desenvuelven disímiles historias y temas variadísimos. Miramos en los espejos de obsidiana de sus frases las imágenes de todo aquello que por el mundo pasa y poco a poco nos llega primero como un eco y luego claramente como la voz privilegiada de un hombre que al escribir sabe tocar las almas.

Carlos Fuentes, el hombre, ya no está. Los hilos que urden la trama de México y que tan sabiamente condensa en “La región más transparente”, son ahora el petate en que reposa su inmensidad inabarcable.

El único homenaje que conozco es leerlo: es lo que siempre quiso, estoy seguro. Y eso estoy haciendo.