APRENDIENDO A DIBUJAR POR CORRESPONDENCIA


Cuando era chico envié un cupón que venía en un “chiste” (las revistas de comics de mi época se llamaban así) y me matriculé en una escuela de dibujo por correspondencia. “Continental Schools” se llamaba y como la revista era editada en México, supongo que los envíos me llegaron de allí, aunque la “central” decía estar en Los Ángeles, California. Nunca lo supe a ciencia cierta pues en ese entonces y a esa edad, uno no averiguaba mucho y por supuesto no existía Internet para resolver dudas al instante (o crearlas, también). Lo cierto es que mientras mandé unos giros de dinero por correo, me enviaron las lecciones que se detuvieron al poco tiempo de yo no poder seguir pagando. Recuerdo bien la esperanza que tenía y la importancia que me daba con la llegada de cada sobre por correo. Ya me imaginaba un dibujante famoso y esperaba con ansia el paquete que me traería de regalo un muñeco articulado, “de finísima madera” y “que adoptaba cualquier posición”. Nunca llegó porque dejaron de enviar algo, salvo recordatorios de pago, en cuanto detuve los giros por imposibilidad económica.

Recuerdo que las primeras lecciones trataban de como dibujar un rostro humano (en comic) usando una plantilla cuadriculada. Sé que era lo más fácil pero yo me creía todo un profesional por poder copiar un modelo dibujado que mandaban, de la cabeza sonriente de un hombre con una pipa en la boca.

No recuerdo mucho más de las pocas lecciones que mis propinas ahorradas pudieron comprar, pero el bichito del dibujo enraizó  y muchos de mis compañeros de colegio se acuerdan de mi, dibujando. Es curioso, pero hace muchísimo tiempo que no lo hago. Descubrí que escribía más rápido que dibujaba y que las palabras necesitaban más tiempo y atención que lo que un dibujo podía concitar.

Sin embargo en toda la niñez, adolescencia y parte de mi juventud el dibujo jugó un papel importante. Mi primer trabajo fue como jefe de diseño de una organización italiana, que asesoraba al entonces Ministerio de Fomento y Obras Públicas en el Plan Vial Nacional. Diseñaba una revista, ideaba folletos y supervisaba la impresión de todo el material. Como la juventud es audaz me arriesgué a cosas que apenas comprendía y aprendí mucho. Esa fue mi época de aprender de impresión, reproducción gráfica y los “secretos” de algo que ahora veo como parte de un pasado hermoso. Dibujando, me arriesgué a hacer escenografía en el Teatro de la Universidad Católica, crear las piezas su parte gráfica y diseñar vestuario. El dibujo siguió llevando mi vida: hice afiches, folletos, puertas y letreros de tiendas. Hice todo lo que creía que debía hacer dibujando. Los libros de Andrew Loomis habían sido en realidad mi escuela, la que siguió al correo, porque en ellos aprendí proporciones y las maravillas del trabajo a lápiz, el claroscuro y el trazado de las formas. Como manejar luces y sombras. El color, curiosamente, nunca se me dio. Pasé a la tinta china y vivía orgulloso de mis colecciones de Graphos y Rotring, de los cuales salían mi lettering (que intenté estudiar sin éxito, como alumno libre de la PUCP) y los dibujos aún los de grandes superficies.

Cuando llegué a la agencia de publicidad y me ofrecieron un puesto de reactor, pensé que pronto estaría en la parte de dibujo. Grande fue mi sorpresa al ver a verdaderos monstruos de la ilustración, frente a los trabajos de los cuales mis “obras” eras borrones en un cuaderno escolar. Así lo vi, lo entendí y me dediqué a escribir.

Claro que después tuve oportunidad de usar el lápiz para decir lo que se me ocurría “más o menos” en gráfica, pero decidí que el dibujo no era mi camino. Mejor dicho: la redacción publicitaria me escogió y ya no la dejé.

Por eso, hoy que recuerdo con cariño a ese chico que depositaba sus esperanzas en un cupón mandado por correo, pienso que de alguna manera, la publicidad, me hacía guiños personales.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

19 comentarios en “APRENDIENDO A DIBUJAR POR CORRESPONDENCIA”

      1. GRACIAS, es muy interesante, a mi me pasa lo mismo, pero al contrario; cuando estudiaba no me interesó el dibujo pues los profesores no nos incentivaron, pero ya en la tercera edad me he dedicado a una actividad de cerámica y es necesario para hacer un buen trabajo y de calidad saber dibujar. muy amable señor manolo

    1. creo que Hemphill schools que esta en los angeles ca tiene uno buenisimo y todo es por correspondencia, tambien puedes estudiar por internet que es mas efectivo y mejor esplicado…. solo una sugerencia..
      suerte y ojala que lo encuentres

      1. ¡Gracias por leer y por tus sugerencias! Han pasado muchísimos años desde que empecé el curso (como 50) y después de 3 infartos al cerebro es difícil dibujar para mi. Voy a buscar…. ¡Saludos! 🙂

  1. Hola !! Deseo informes de que es lo que enseñan plis me interesa aprender dibujó de caricaturas de waldisney y que sea por correspondencia porque es para un adulto mayor que no le es posible usar la computadora por favor gracias

    1. Me encantaría darte datos, pero creo que la dirección la encuentras en la computadora. Yo no tengo hace casi 40 años ningún contacto con ellos…
      Tal vez, si consigues su dirección postal y les escribes… 😦

  2. Desconozco al autor, pero he leido su artículo y me he dado cuenta que se trata de una persona muy inteligente y preparada. Me atrevería a decir que es usted un gran redactor. Cuando uno navega por la infinidad de la internet y viendo todas las barbaridades que se leen en muchos blogs, ya que cualquiera tiene acceso a escribir sin sentido y con pésima gramática, ortografía y redacción, encontrarse con artículos tan bien escritos, organizados y coherentes, es como un buen vaso de agua fria en el desierto.

    1. ¡Gracias por las “flores”! Hago solo lo que sé y puedo hacer. Eso sí, trato de hacerlo bien. Creo que quienes se dan el trabajo de leer lo que escribo, no solo merecen mi respeto, sino mi gratitud…
      ¡Qué bueno ser un vaso de agua fría en el desierto, porque hay algunos que se sienten la última Coca Cola del picnic!
      ¡Saludos y mil gracias nuevamente, por leer y comentar!
      😀 😀

  3. Powerplay 3000, el autor de este blog ha sido mi profesor de Creatividad y puedo dar fe de que todo lo que infieres es correcto. Manolo es una eminencia en publicidad aquí en el Perú y no sólo se hizo a pulso sino que ha forjado a pulso a legiones de alumnos que aprendimos de él tanto lo que estaba escrito en la currícula de estudios como su pasión por superar dificultades que no te imaginas y ayudarnos a encontrar lo mejor de cada uno. Y si, es un refrescante vaso de agua fría en el desierto, aunque él, no se entera 😉 .

    1. ¡Mil gracias Gissele por lo que dices! En realidad, como siempre menciono, yo no he hecho sino cumplir con lo que sentía que era mi deber y divertirme con ello siempre. He tratado también que los demás se diviertan. ¡Gracias por permitirme hacerlo! 🙂

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