DOS REFLEXIONES


Hoy es uno de esos días en los que no me provoca escribir.

Sin embargo creo que algunas reflexiones debo a quienes me leen.

La primera tiene que ver con el comercial de TV que el Gobierno argentino lanzó al aire, haciendo una especie de “llamamiento de guerra” con pretexto deportivo.

No me parece inteligente azuzar sobre un tema que significa echar sal sobre una herida, no solo para recordarla, sino para que duela más. El innecesario “reto” mediático puede afirmar los sentimientos de pertenencia del vecino país, pero hecho en un momento en que una crisis interna amenaza la unidad argentina, suena más: “ante el enemigo de guerra, externo, somos uno solo y nos defendemos atacando”. Una cosa es la soberanía sobre un pedazo de tierra y el otro sobre las riquezas naturales. ¿O es que como pienso, de pronto mal, el motivo de ambos es la riqueza petrolífera? Están mezclando deporte, nacionalismo y dinero. Es una ecuación peligrosa sobre todo si se alude a un nacionalismo apoyado en los poderosos, pero a la vez débiles argumentos de un chovinismo deportivo.

La segunda reflexión viene por lo ocurrido dentro de nuestro país y tiene que ver con la tragedia que en apariencia toca en especial a los familiares del joven policía cuyo cadáver mutilado por una “venganza” inicua, fue hallado por su padre.

¡Qué indefenso me siento como ciudadano ante un caso así! La tragedia, una de tantas en este aspecto, enluta a cada hogar del país y comparto el terrible dolor,  admirando la determinación del padre. Sin embargo sigue muriendo gente inocente, joven y en defensa de nuestra nación por la locura homicida de unos pocos, con la complicidad de la improvisación y la corrupción que infecta terriblemente el tejido social. Es hora que los responsables paguen.

No puede ser que los terroristas asesinos se paseen por “zonas acordonadas por la fuerza pública” y que delincuentes, asesinos no confesos ni reconocidos, hagan sus asquerosos negociados traficando con la esperanza y llenándose los bolsillos, vuelvo a decirlo, de billetes manchados de sangre. Las denuncias plagan los medios y las repuestas son tan vanas y leves como los pétalos de las flores sobre los ataúdes de las víctimas. Se diría que son solamente excusas.

Por eso no tenía ánimo para escribir, pero lo hago, porque pienso, como ustedes, que si me quedo callado soy cómplice y estallo.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en «DOS REFLEXIONES»

  1. Si es indignante la muerte del joven policía CESAR VILCA, no encuentro nombre apropiado indignación, dolor es poco ante el sufrimiento de su madre y familiares, su padre merece nuestra admiración, un padre que no escatimo ningún esfuerzo y no se atemorizo ante el peligro, para ir en busca de su querido hijo, da verguenza ajena el comportamiento de las autoridades que no hicieron una eficiente labor para dar con el paradero de César, un verdadero HEROE, abandonado a su suerte. Luis Astuquillca, sub-oficial de la PNP tuvo mejor suerte, gracias a sus conocimientos y que no estaba tan lesionado como César con la ayuda que le brindaron las dos mujeres nativas pudo sobrevivir, también un HEROE Hasta cuando habrá gente improvisada en el Ministerio del Interior..

  2. Los improvisados no solo están allí. A veces parece que todo fuera una «gran improvisación» y que las cosas se hacen por salir del paso…

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