HASTA LAS CALENDAS GRIEGAS


Es una frase que significa darle largas a algo. Saber que tiene una duración incierta por indefinida. Se usa poco ahora, pero al escucharla en boca de alguien, ya se sabe que el tema en cuestión no tiene solución.

Esta frase parece estar construida a propósito, a pesar de sus siglos de existencia, para ciertos sucesos de la vida actual: Una cita en algunos servicios de salud o el otorgamiento de un signo positivo o negativo ante la esperanza de una pregunta. Son muchas las ocasiones en que la tierra de nadie en que uno se mueve hace que el desespero sea lo que se obtiene. “La respuesta no llega”, “falta una firma” o “llegará un poco tarde”: Desgraciadamente parece que nos hemos acostumbrado a esta indefinición y en ella caminamos.

Nos dicen que esperemos, que ya llegará y que el tiempo que pasa debemos verlo como una inversión. Hubo algún político que en sus comerciales de televisión usó como símbolo la mecedora, aludiendo en que él no caería en el acto de “mecer”, es decir de prometer sabiendo que nunca solucionaría nada.

Así como nos creemos el cuento, somos dados a contarlo. No se quiere decir “no” y se dice “quizás”. Para evitar una inminencia el “mañana” siempre acude en auxilio. “Vuelva mañana” es una frase que todos hemos escuchado alguna vez al hacer un trámite: Es una versión criolla de las “calendas griegas”. Ya sabemos que el paso lento y cansino de los expedientes se prolonga en hojas de calendario, a veces en calendarios completos y en ocasiones en un vacío infinito.

Pareciera que tenemos terror a tomar decisiones a coger “el toro por las astas” y solucionar de una buena vez las cosas. “Darle largas al asunto” es una especie de deporte nacional, no importa el asunto que sea, que es también una variante de la frase.

Me recuerda a una pareja que no se casaba, hasta que tuviera casa propia. Cuando la tuvo, decidió alquilarla, sin casarse aún, para reunir dinero, hasta que en una de esas el hombre se murió y no se casaron nunca. Postergar las cosas lo único que hace es prolongar lo que muchas veces es improrrogable.

La vida diaria nos enfrenta a decisiones a las que hay que acometer y no demorar. La cavilación y el análisis están bien y posiblemente tomen tiempo. La indecisión es mortal. Cada día que pasa podemos verlo como una ganancia o como pérdida. Decimos que cumplimos un año más y en realidad tenemos uno menos de vida: Esto no es pesimismo sino saber que el tiempo es inelástico y que hay que saberlo aprovechar. Tiene que ver con la puntualidad y tiene que ver con un modo de vida. Las “calendas griegas” son un engaño, pues en Grecia no existían las “calendas” que eran una división del mes romano.

Dicho de otra manera, que no nos cuenten cuentos.