¿QUIERES UN “NIZZA”?


Ahora que el verano está avanzado y todavía hace calor en esta Lima que vive de espaldas al mar, recuerdo las carretillas blancas, empujadas por un heladero que hacía sonar las campanillas que el pequeño vehículo llevaba y que traían la frescura de los helados NIZZA. Competían con los triciclos y carretillas manuales de D´ONOFRIO y sus tradicionales reclamos con una corneta. Sin embargo, eran las campanillas las que anunciaban algo distinto, con los chupetes de hielo de colores verde y rojo para sabores de menta y fresa. No me acuerdo si tenían más variedades, pero sí que eran totalmente distintos a los otros: Eran más grandes, más frescos, más dulces… ¡más helados!

Las variaciones del primero, que se movían en los distintos tipos de helado de crema y algunas paletas de agua eran lo que se acostumbraba a comprar. Los heladeros de los triciclos y carretillas amarillas estaban por todas partes. En cambio los de NIZZA pasaban de vez en cuando y para mí, por lo menos para mí, era una fiesta, porque eran raros, ricos y venían envueltos en papel “manteca” sin ninguna impresión.

Creo que su central quedaba en San Antonio, en lo que después fue Solari, una cafetería que quedaba cerca del cine San Antonio. Nunca lo comprobé y si lo hice alguna vez lo he olvidado definitivamente. Recuerdo, sí, por lo menos una congeladora blanca, repleta de paletas de colores y agradable frío en algún sitio. ¿Dónde? No puedo ubicarla, pero es parte de mis imágenes personales, aquellas que se grabaron en mi memoria cuando era niño y el verano era una estación de sol, playa y helados, allá en Barranco.

Seguramente, pienso ahora, los helados en mención no eran los más saludables ni los mejores, pero ERAN. En una época en que podíamos comer turrones de color casi naranja, rellenos de una miel roja, cortados de una matriz grande, que llevaba el turronero en una tabla azul, en equilibrio sobre la cabeza y acomodaba sobre un soporte que llevaba al hombro para estacionarse cerca de la “Bajada de los baños” y también barquillos de los vendedores ambulantes, que los tenían dentro de un cilindro pintado con los colores de la bandera peruana o las “bombas” de masa dulce, redondas, rellenas de crema pastelera y cubiertas de azúcar. En esa época digo, no nos pasaba nada y las manzanas acarameladas, brillantemente rojas eran una delicia, sin pensar en gérmenes, suciedad o enfermedades del estómago. No sé si entonces éramos más fuertes, los que nos vendían esas golosinas eran más conscientes o simplemente tuvimos suerte. Nunca más he visto los helados NIZZA y lo demás seguro existe, pero para mí ya no es lo mismo, porque crecí, porque los días de infancia están lejanos, se fueron y con ellos mucho de lo que ahora son solo recuerdos.

Nota: He agregado una Z al nombre original, porque un amigo, memorioso, me hizo ver la falla.   🙂

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en “¿QUIERES UN “NIZZA”?”

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