MI REGALO


 

Día Internacional de la Mujer: Nuevamente hoy celebramos una fecha de algo que debía ser cotidiano. El año pasado, el post que consigné en esta fecha, resultó ser el más leído de mi historia.

Su éxito se debió a una mujer en especial, que continúa siendo mi motor y es artífice de cuanto hay de mejor en mí. Ha pasado ya un año y solo puedo reiterar lo que dije y amplificarlo. Lo que siento crece y no encuentro, otra vez, mejor palabra para decir que ¡gracias!

Allí se resume todo. Es grande y pequeña a la vez, porque contiene tanto y es tan corta para tal esfuerzo. No me voy a cansar de repetirla una y otra vez y la digo en voz alta para que escuchen todos. Cuarenta años de matrimonio, con sus altas y sus bajas, con alegrías y penas, compartimos. Ahora estamos cosechando juntos y las hijas y los nietos son como los granos de trigo que hacen la harina que dará buen pan. Podría decir tantas cosas en este día en que escribo, que se me entremezclan;  podría contar anécdotas, tararear canciones, silbar o simplemente dejar que el sonido de los pájaros entre las hojas de los árboles celebre.

Bien poco puedo decir porque soy pobre en palabras, pero mi obsequio es rico, porque viene directamente del corazón. Desde donde anidan los recuerdos, el amor y las tardes. Donde está todo lo bueno que he recibido en mi vida. Y el regalo especial en este día, perdón que me repita, es decir gracias.  Una palabra que tiene colores, música, alegría y abrazos. Que tiene risas. Que está llena de planes y promesas. Que es profunda como el mar y alta como las cordilleras, suave como la hierba, fresca como la brisa.

Toma este regalo: rico y humilde, pero mío.