MALVINAS


Cuánta cosa buena nos ha llegado de la Isla… empezando por la música de los Beatles.

Sin embargo ahora los ingleses reclaman nuevamente como suyas las islas Malvinas. Las reclaman porque dicen que son suyas seguramente por “hermandad de territorio”,  es decir Albión y las mal llamadas Falkland son trozos de tierra en el mar.

Inglaterra se ganó a pulso su fama poco agradable gracias a piratas como Francis Drake, que expoliaba en nombre de la corona inglesa, aterrorizando mares y territorios que en realidad nada tenían que ver con los británicos. Inglaterra compitió con España por tener el imperio más grande y rico y ambas naciones hicieron turumba y mil por donde pasaron y estuvieron. Los tiempos pueden variar pero ahí están la India y Las Indias como ejemplo. Cuando se cree que el tema está formando parte de los libros de historia, resulta que los muchachos de las islas neblinosas reclaman las islas de las ovejas. Luego de una guerra desastrosa en la que se mataron hombres por la posesión de unas rocas y el derecho a llamarlas a su manera, en idiomas distintos, donde está visto que nadie aprendió nada, Inglaterra vuelve a la carga y está batiendo tambores que no son precisamente de alegría y Argentina ve de nuevo un horizonte donde, Dios no lo quiera, se asoman barcos y aviones de combate.

La insensatez es tremenda. Tanto que los muertos no parecen importar. Allá quienes buscan explicaciones geopolíticas, de propiedad ancestral o de “yo las vi primero”. Allá quienes en otra isla lejana y en el Continente quieren un territorio golpeado por el viento y las olas. En medio están los hombres que murieron insensatamente ahora poco, en un increíble enfrentamiento entre dos naciones, se supone que civilizadas. No ha ganado nadie, por supuesto. Hemos perdido todos porque creímos que estos eran casos que la historia no repetiría. Hemos perdido porque la fe en el ser humano demuestra que hay excepciones a la regla. Hemos perdido porque la ambición humana ha mostrado una vez más su rostro miserable.

  • El conflicto no tiene visos de llegar a una solución por el acuerdo: Los tirones de lado y lado resucitan y viejas rencillas ennegrecen el sol. Mientras tanto, en unas islas donde pastan las ovejas, la oscuridad ha caído para decirnos que nuestra raza a pesar de sus adelantos, sus barcos movidos por energía nuclear y sus aviones más rápidos que el sonido, sigue sumergida en la noche de una historia que creímos pasada, sin llegar a ver más allá de sus narices.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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