EL PECADO DE THAYS


Se ha armado un tole-tole tremendo, por lo escrito en “El País” por el peruano, porque aunque no le guste la comida nacional, es peruano. De golpe y porrazo ha pasado de ser un literato que tuvo un interesante programa en televisión, a la bestia negra” que está en cuanto comentario hay.

Iván Thays, leído por muchos, denostado por otros tantos se ha convertido en símbolo del “anti”.

Claro que una gran cantidad de personas se ha enterado de su existencia, gracias a su opinión dispéptica sobre lo que hoy es nuestra gloria nacional.

Mal ha hecho el señor Thays en dar a conocer su disgusto por la comida de bandera peruana, en un diario español, especialmente en un blog de Internet que es multitudinaria (digo Internet, no me refiero al blog, que sus lectores tendrá pero no hay que exagerar). Mal ha hecho, porque si no le gusta la comida peruana o le parece indigesta, lo debió decir si alguna vez le sirvieron una chanfainita o trataron de endulzarlo con unos picarones. Perorar sobre un tema para declararse poco conocedor de él, como parece por su escrito, no es correcto. Confiesa no conocer “huariques” y esto, junto con su opinión negativa sobre nuestra comida, ha incendiado la pradera.

Le han llovido opiniones con tal fuerza que a su lado, los diluvios que soporta parte del Perú son agüita de malvas. Le han dicho de todo haciendo menciones desde macabras hasta insultantes. Las redes sociales se han soliviantado y de pronto, un post en un blog español se convierte en un casus belli.

Comprendo la desazón de Gastón Acurio et al. La comprendo porque alguien no habla bien de lo que hacen. Comprendo la furia de los peruanos, porque les están tocando un orgullo adquirido recientemente, cuando el anticucho y los choncholís dejaron de mirarse como comida hecha con sobras, para descubrir que en el universo de sabores hay mucho más que chifa, Kentucky fried y comida francesa: Ese mucho más está en el Perú. En las delicias que cada pueblo, en costa, sierra y selva almuerza, cena o pica. Digo que s descubrimiento reciente y no se enojen por favor, porque el “boom” de la comida peruana o de la cocina peruana, no es que tenga siglos de existencia. Sé que es mucho más que una moda, que es una tendencia y debemos hacer que se cimente y crezca. Es algo que ¡por fin! Nos une y marca roncha como se dice, que a alguien no le guste y peor si ese alguien es peruano, escribe fuera del Perú  y lo leen. El pecado de Thays no es su opinión sino la difusión de esta.

Ahora bien, he escuchado por ahí que de pronto, es un medio de darse a conocer. Iván no es un Vargas Llosa, pero es conocido. Me suena a un modo curioso de hacerlo, en todo caso. Recuerda a las frases de un cliente irritado, que hablaba con un empleado suyo: “Fulano ¿yo lo tengo aquí para hacer marketing, o anti-marketing? ¡Porque parece que lo que hace es lo segundo….!

No creo que el escritor siga la máxima: “No importa que hablen mal, lo que importa es que hablen“. Me parece lo más cercano a una tormenta en un vaso de agua, sobre todo, habiendo tantos defectos por criticar, por auto-criticarnos. Thays ha levantado una perdiz propia, en el caso por su no-gusto declarado, pero creo que para hacerlo, puede haber disparado con una escopeta de dos cañones: Alguien la probará y si le gusta… Para terminar, la comida como un símbolo, es importante, pero decir que somos muy nacionalistas porque comemos arroz con pato es un poco exagerado.