DNI


 

 

Documento nacional de identidad: Azulito, pequeño, plastificado. Según nos decía “El Comercio” ayer, solo el 1% de los adultos carece de él en el país. ¿Y…?

Si es un logro lo que se destaca, bien. Casi todos los peruanos mayores de edad lo tienen, lo que no quiere decir que los identifique plenamente a todos, pues muchos se mudaron y sus datos ya no son fieles o no están consignados bien. Se me dirá que ese es un asunto personal y que “en teoría” todo está correcto: Es lo que pasa con las estadísticas, que sirven para demostrar lo que se quiere. Muchas veces lo más alejado de la realidad. Antes había una “Libreta Electoral”, que se llevaba bastante ajada, como documento de identidad y certificaba las veces que se había votado. Hoy ponen autoadhesivos en el reverso del DNI cuando uno lo hace. ¿Diferencia?: Parece que el tamaño, el material y dicen que la “seguridad”. El “lqqd” es simple: No tiene trazas de servir para nada útil, salvo para mostrarlo a algún policía, dejarlo en rehenes  al “guachimán” cuando se va a un edificio o ser usado como marcador de libro. Me van a saltar al cuello y acusarme de “antiperuano”, pero pienso que es la realidad.

De existir, existo y un papelito azul enmicado no lo decide. Tampoco el que sea nacido en el Perú lo decide el papel. Muchas veces, tenerlo no significa nada, porque se puede comprar uno, falso obviamente, en el tristemente célebre jirón Azángaro. No tengo nada contra la RENIEC que hace su trabajo de recopilación de datos y pretende mantenerlos al día lo más verazmente posible. Pero de ahí a decir que es muy bueno que el 99 % de los peruanos mayores de edad tenga DNI hay un trecho largo: Es sólo un documento de identificación que no da servicio alguno, salvo decir como me llamo y en teoría donde vivo. Es cierto que es importante para acceder a los diferentes servicios de salud, justicia y otros, que el Estado presta o debería y que a veces dice que fui buen ciudadano y voté. Pero lo que falta y no creo equivocarme, son los servicios.

Tenemos un documento que nos identifica para ser hábiles de recibir servicios y si eso no ocurre, como suele pasar o estos son defectuosos a punto de casi no existir en muchas zonas,  ¿no sirve para lo que decía más arriba?

Triste realidad del papelito azul plastificado, símbolo de una nacionalidad que suele resumirse en el ceviche, la Inca Kola y la marinera o el huayno.  Detrás de él falta mucho: Hay un gran vacío que va creciendo y no parece importar: Las estadísticas dicen que hay que comer basura, pues millones de moscas no pueden equivocarse.

Repito que no tengo nada contra la RENIEC, ni tampoco contra el DNI, lo que sucede es que nos llenamos la boca con cifras en vez de hacerlo con tres comidas diarias. Nos llena de orgullo un 99 por ciento de tenencia positiva, cuando lo negativo es que en el Perú muchísimos no tienen nada.

Hay que hacer algo para que el DNI tenga significado y que por ejemplo pueblos nuestros de la Amazonía, no lo usen para pasar a otro país porque allí reciben los servicios que el Perú no les da.

Y como dice el “Chavo del 8” ¿y ahora quién podrá salvarnos?… La respuesta es simple: Nosotros mismos.