No habrá más penas ni olvido*


Estoy seguro que ninguno de los jóvenes que integran el famoso  movadef (sus siglas las pongo en minúsculas porque no representan a nada grande) sabe bien, más allá de las charlas y la “inducción”, nada muy concreto sobre la realidad de unos años atrás, cuando ni siquiera habían nacido o gateaban tratando de caminar. El sendero oscuro por el que quisieron que el Perú transitara, no es para ellos nada. Dicen, lo he citado muchas veces, que quien no conoce la Historia, está condenado a repetirla: Ellos quieren arrastrarnos a todos en su desconocimiento.

Por supuesto que son manejados por un grupo remanente de quienes sembraron de cruces los cementerios y llenaron las fosas comunes. Son manejados porque esta juventud es crédula y quiere experimentar por ella misma, volteando la cabeza cuando la experiencia muestra concreciones, en este caso horribles. Quieren ver con sus propios ojos ese sendero oscuro que llevaba a lagos de sangre que dicen no conocer ni creer en ellos. La máquina del tiempo no los puede llevar a morir en la calle Tarata ni en las serranías, la selva u otras ciudades del país, para que experimenten en primera persona. Tampoco puede hacer que sus padres o hermanos sean muertos a machetazos. Para ellos todo lo que se dice es mentira y lo que pasó es una invención.

Lo malo para ellos es que las fotografías no mienten y los testimonios son reales: El dolor hace ruido.

Ahora quieren regresar a un pasado en el que fueron nonatos o niños sin conciencia. Quieren, que para ellos, el Perú vuelva a la barbarie de las bombas, los secuestros, las muertes y el horror. Parece que quieren verlo y vivirlo para convencerse.

Lo tremendo es que no creerían a sus ojos y tildarían a los sucesos de pesadilla. Les pasaría lo que al protagonista del cuento: “Cuando despertó el dinosaurio todavía seguía allí.

La sangre, el fuego y la muerte no se olvidan: La memoria no tiene el beneficio de la amnistía. Y cuando algo no se ha vivido personalmente, la historia horrible del sendero oscuro y su cáfila de asesinos tiene voz, porque aquí los muertos la cuentan.

 

*Título tomado en préstamo de la magnífica Novela de Oswaldo Soriano.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en “No habrá más penas ni olvido*”

  1. Un buen amigo mío suele recordar que somos seres interpretativos, que cada uno entiende la vida desde su historia personal, sus estados de ánimo y su biología. El contexto de cada quien, su marco, es la educación que recibe dentro y fuera del seno familiar, en la escuela y entidades educativas por las que pasó, los medios a los que estuvo expuesto, las opiniones que escucha y … la historia personal, los estados de ánimo y la biología de aquellos que forman su entorno. Mucha gente que hace apología de Sendero Luminoso o el MRTA, considera una estrategia válida sembrar el terror para luego presentarse como los salvadores de un país en “caos”, la consideran una lucha armada con víctimas necesarias para alcanzar un ideal de bienestar. Porsupuesto, de acceder al poder, el ataque cesaría para dar lugar al gobierno sustentado bajo las ideas del “presidente gonzalo”. Y parece que realmente se lo creen. Me pregunto, ¿en dónde se inició esta ceguera? Pregunta que desliza mi punto de vista, mi lectura, mi dolida y desconcertada memoria ante la ignorancia y manipulación del más desamparado, la infiltración en institutos y universidades (ahora comprobado que también en las escuelas primarias y secundarias) que es un método que SL conoce y siempre ha sabido aplicar, algo que se suele dejar crecer hasta que los servicios de “inteligencia” terminan justificando terribles situaciones como las de La Cantuta o Barrios Altos. Puedo entender el asunto de la biología y la formación cultural pero hay una fibra en el ser humano que se conmueve ante el sufrimiento y el dolor ajeno, una reacción nata ante una situación no natural. Esos valores se trabajan en la sociedad, desde sus núcleos más centrales y cerrados y la nuestra ¡está probando ser tan despersonalizada! Espero que el dinosaurio sea tan manso e inocuo como lo es a veces, nuestra voluntad por tomar en serio la educación que no viene escrita en los textos pero en primer lugar, espero que el letargo no nos hunda en la confusión, en el caos y terminemos aceptando, como aquellos jóvenes que no vieron u oyeron, la primera soga que se nos lance. Creo que este dinosaurio, puede desvanecerse con decisión y voluntad de actuar, sembrando semillas sanas.

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