EL BÚHO


EL BÚHO

 

No es el ave nocturna. Otra vez, vuelvo sobe los comentarios de Carlos L. y trato de escribir recordando a alguien que fue parte de nuestra vida escolar: Claudio Ramírez Alzamora Cobos, el popular “Búho”. Mayor que nosotros y ex alumno cuando lo conocimos. Era de la promoción 1956, o sea tres años menor que mi hermano. Quién de mi época no se acuerda de él, con sus anteojos tintados, correctamente vestido y caminando muy apurado. Hoy cada vez que entro a una iglesia y escucho tocar el órgano, lo recuerdo instantáneamente. Ha fallecido ya, pero busqué en Goggle, poniendo su nombre y me refirió a un libro del cual él parece ser autor sobre el ingeniero Antúnez de Mayolo. De pronto hay más referencias, pero prefiero dejar la búsqueda a quienes sepan hacerlo mucho mejor. Yo pongo aquí lo que de la memoria me va brotando y lo que el cariño a gentes y épocas que se fueron marcaron mi vida.

Decía que la figura más vívida que tengo de él, es la de un muchacho que tocaba el órgano de la iglesia en el colegio, magistralmente. Sus interpretaciones eran asombrosas, porque Claudio, verdadero virtuoso del piano, ponía el alma en cada nota. Es difícil describir esto, porque raras veces se lo veía ejecutar, salvo los integrantes del coro, porque el “coro” de la iglesia quedaba atrás, en lo alto y era imposible verlo desde abajo, máxime si le dábamos la espalda los que asistíamos a Misa.

Claudio fue también profesor y ante todo, amigo. Yo lo describiría como mi amigo el organista. El amigo de todos nosotros, en realidad. El hombre sencillo que supo ganarse a jóvenes un poco menores que él y compartir sus cosas ofreciendo, era evidente, lo mejor de sí.

El apodo que tenía y por el que todo el mundo lo conocía es uno de los nombres, estoy seguro de más rápida asociación en la gente de mi generación en el colegio.

No es que yo tenga anécdotas de él, pero recuerdo a su hermano mayor Carlos y a su mamá, que solía ir a misa al colegio entre semana. Creo también estar viendo a su padre, viejito pero muy bien puesto… Quienes sí deben acordarse de cosas de él son los integrantes del coro y los alumnos que iban en el ómnibus (le llamábamos “la góndola”) que él cuando fue profesor cuidaba.

Yo salí del colegio y nunca supe directamente sobre él. La música de Bach, tocada en órgano me trae su imagen y siempre lo asociaré a ella. Yo creo que habrá un mañana en que el “Búho” nos estará deleitando temprano, desde su lugar en el coro del colegio, haciendo sonar suave o imponente, una de las maravillosas “Toccatas” que él tan bien conoce.