YODA


Ayer fue un día hermoso: Por la tarde vino Milton a visitar y conversar un rato. ¡Qué alegría poder intercambiar opiniones con alguien inteligente, perceptivo y ameno! Trajo como obsequio un muñequito de “Yoda”, el personaje de “La Guerra de las Galaxias”, que representa la sabiduría. Canoso como yo, con varios años encima como yo y sabio como quisiera algún día serlo yo…

El muñequito “habla” al presionarle un botón, emitiendo una especie de gruñido. Lo he puesto sobre el escritorio, para verlo siempre  y saber que tengo que hacerlo todo para lograr acercarme a lo que es un “maestro Jedi”. Milton estuvo largo rato, se sentó en el lugar preferido de Pierce, la gata y cuando se levantó para servirse una coca-Cola  ella aprovechó para re tomar su sitio. Milton tuvo que cambiar de lugar, mientras Pierce se hacía la dormida y escuchaba, estoy seguro, nuestra conversación. Hablamos de todo un poco y como hacer para que mis próximos libritos (tengo tres en progreso) sean mejores, tengan posibilidades y se difundan más. La política fue un tema que no estuvo ausente y tampoco “Café Taipá” su blog, que creo humildemente  es el más importante en temas de mercadeo que yo haya visto. Deseándole un feliz año nuevo y unas merecidas, descansadas vacaciones en playas del norte, me preparé para ir a casa de mi amigo Carlos, junto con Alicia, porque nos habían invitado para reunirnos con varios amigos y en “homenaje” a nuestro Ministro de Cultura. Vino don Enrique en su taxi y nos llevó a la casa, donde con mi prurito de llegar a tiempo, llegamos antes de la hora pactada. Nos recibieron Meche, Carlos y su gato Blue, que curioseó un rato y decidió que no éramos de interés mayor. Poco a poco llegaron los amigos, algunos con sus esposas y finalmente apareció, puntual, en realidad, Lucho.

Conversamos por grupos, recordando viejas anécdotas, de esas, que los compañeros de toda la vida comparten. Amigos desde siempre, nos reímos de cosas que para los “no iniciados” no tendrían sentido y que resultaría muy largo de explicar: La amistad no puede, en realidad, ser sometida al análisis y explicada. Menos aun la que se da en el colegio, cuando uno no busca nada, salvo a veces, intercambiar alguna figurita del álbum que juntamos.

Todos los temas estuvieron presentes: la política, la ópera, los libros, el teatro, la música, los personajes…y claro, las chanzas que provocaban risas y traían memorias.

Decía al principio que fue un día hermoso, porque estuvo lleno de amistad. Me sentí bien, querido y queriendo a mis amigos, los viejos de toda la vida y el joven que vino a mis clases en el IPP y la PUCP luego, porque tiene dos títulos, uno en cada lugar, además de los otros que ha de tener; al que trabajó conmigo en Palacio de Gobierno y tiene la constancia de buscarme siempre provocando mucha alegría.

Anoche me dormí pensando en lo que siempre digo: Gracias a Dios por los amigos que hacen la vida tan vivible.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en «YODA»

  1. Para tus alumnos te ganaste ese título hace muchísimo tiempo, una forma simpática de reconocer al ameno y a la vez, exigente profesor que entre «esferitas relajantes» y «piedritas de energía» nos invitaba a encontrar la «fuerza que nos acompañaría» en el futuro, a conectar las herramientas que traíamos o recogíamos del camino y se convertirían en el equipaje con que hoy vamos por ahí, de hecho, igual de «chacoteros» pero más seguros y quizá, hasta un poco más claros . Saludos, Maestro Yoda!, eso nos hace Jedis? :0)

  2. ¡Son Jedis! Nunca cambien porque la alegría no está reñida con el hacer. Me gusta mucho el sobrenombre y quisiera llegar a ser algún día como el personaje, tener su sabiduría y su tino.
    Las herramientas, como dices, están ahí: es cosa de recogerlas y usarlas. Con la práctica se hacen los maestros. Solo equivocándose se aprende y corrige. El camino es largo pero entretenido.
    Hay que seguirlo con sus altos y bajos. Al final del arco iris siempre está la olla llena del oro de la felicidad.
    🙂

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