¿…Y DÓNDE ESTÁ EL PAVO…?


 

A propósito del post de ayer y el comentario que me hicieron sobre la necesidad de quejarse de aquello que no esté bien, vi una publicación en Facebook de mi amiga  querida Charo Sheen, narrando el episodio que reseño aquí:

Fue a la pastelería San Antonio a comer un sándwich simple de pavo. Llegó su pedido pero en un pan equivocado. Lo devolvió y le dijeron que lo cambiarían. Regresa el sándwich con el pan correcto, lo abre y era pura cebolla dentro ¡sin pavo! Al reclamar, el que la atendió le puso mala cara y  refutó lo que ella había dicho. Mi amiga pidió que interviniera la manager que se disculpó diciendo que “no volvería a ocurrir”. Supongo que, furiosa, salió. Se pregunta al final del post “¿A dónde voy a ir la próxima vez que tenga hambre a las 10 pm?

Charo reclamó por un mal servicio, previsible en una época atolondrada como las Navidades, pero inadmisible en un establecimiento de la categoría que se supone tiene el mencionado. Reclamó con toda justeza y la respuesta fue que “no volvería a ocurrir. O sea que para probarlo, tendría que pedir otra vez el dichoso sándwich, esperando que esta vez llegue correcto. ¿Por qué?

Creo que la pastelería  San Antonio ha perdido un cliente. Un cliente que hizo oír su voz protestando en el lugar, publicó el hecho en Facebook, donde se enteraron sus amigos y ahora yo lo pongo en mi blog, que leerán unos más. De pronto se les recuerda el nombre del lugar, pero asociado a descontento y mal servicio. ¿Vale la pena arriesgarse?

Dicen que si alguien come bien, se lo cuenta a su espos@. Si no es bien atendido y no come o come mal, se lo cuenta a diez amigos. Las facilidades de comunicación de hoy con las redes sociales y los blogs, multiplican los comentarios: “corren la voz”.

He querido contar esto, porque quien comentaba mi post pasado tiene toda la razón, aunque la tiene también al decir que nos volveríamos locos protestando tanto, tal es el número de injusticias a las que estamos sujetos.

A Charito le recomiendo que mejor no coma de noche, dicen que así se mantiene la línea.