FIESTA DE PROMOCIÓN


Hoy tiene mi nieta su fiesta de promoción. Es decir que celebrará con sus compañer@s el salir del colegio. Gran ilusión, preparativos, vestido, madre responsable que está en el “comité” organizando las cosas. Bus “parrandero”, alegría y seguramente nervios ocultos porque ya termina una etapa de su vida.

Como yo pertenezco a dos promociones, de pronto tendría que haber ido a dos fiestas.   A la primera no fui, porque sentí que no me correspondía ya que como me “jalaron” de año, pasaba todavía a quinto de media y no creí que ese “rito de paso” fuera para mí.     Al año siguiente tampoco fui, porque pensaba que uno que iba a ingresar al seminario, como lo era yo, no debía “distraerse” en cosas “tan mundanas”. Además, no me había preocupado nunca en bailar bien y no era momento de hacerlo. Por lo menos así pensaba.

No terminé el seminario (ni ninguna carrera formal), me casé y tengo dos hijas, que tuvieron sus fiestas de promoción. Ahora mi nieta va a tener la suya.

¡Qué maravilla poder ver su alegría! ¡Cuanta ilusión le hace y qué orgullo el de su mamá!

La promoción se reúne hoy en su casa, de allí los recoge y luego de darles vueltas, el bus “parrandero” los lleva a todos a la fiesta. Algunos padres de familia cuidarán que todo marche bien: el famoso “comité”. Mi hija entre ellos. L@s chic@s tienen hora límite para fiestear en grupo. Luego se corre el riesgo que la carroza se convierta en calabaza. Pero eso era es un cuento antiguo: ahora no pasa. Además, cuentos como “La Cenicienta” han dado paso a las batallas de los Transformers, a las historias de la chiquivieja Barbie y en todo caso a un Harry Potter aprendiz de mago y protagonista de una larga saga.

Mi nieta y l@s de su clase van a recordar esta noche, como algo mágico y guardarán las fotos y videos que se tomen, los subirán al Facebook y comentarán mucho. Un día, años más tarde, mostrarán las fotos, si las tienen aún, a su hij@, para que vea que ell@s también fueron jóvenes. Yo no puedo enseñar fotos donde aparezco en mi fiesta de promoción. Y eso que tuve dos…¡y que fui joven!