ARTE DE PIERO.


Debería poder escribir mucho más que este simple post, porque mi amigo Piero Pereyra inaugura su exposición hoy en la noche, 14 de diciembre, en la Galería  Yvonne Sanguineti, de  la Av. Grau 810, Barranco.

Se puede visitar esta muestra titulada “Corpografías II” hasta el 28 de enero del 2012.

Conozco a Piero desde hace más años que los que el recuerdo admite y siempre ha sido un buscador de belleza. Cámara de video en ristre, cámara fotográfica pegada al ojo o haciendo que los colores canten canciones hermosas, Piero ha trajinado por el camino de darle a este nuestro mundo, su particular visión de las cosas. Cuando compartíamos el enseñar en la Universidad Católica, solíamos encontrarnos en la sala de profesores y mientras revisábamos nuestros correos electrónicos, conversábamos de todo, pero especialmente sobre fotografía, que él dictaba y a veces nos encontrábamos hablando cuando cada uno ya debería estar en clase.

Este asunto de la publicidad, que también compartimos, llevó a que trabajáramos juntos muchas veces. Recuerdo que una vez en la planta de Aceros Arequipa, donde él hacía fotografías y filmábamos, el calor era tal, que no se podía tocar la cámara de lo caliente que estaba. Recuerdo de esa vez, haber salido la primera noche de hotel, al fresco de fuera y recibir el ataque de una legión de zancudos que picaron hasta hincharme los tobillos, inaugurando al limeñito desprevenido que yo era. En esas lides Piero era baqueano, pues sus recorridos por el Perú lo habían curtido y la pasión que tiene por capturar imágenes hacía que se olvidara de lo que pasaba a su alrededor.

El otro día estuvo en mi casa de visita y charlamos gratamente, como siempre, a pesar de que no lo hubiéramos hecho por más de un par de años. Traía una gran fotografía del cuerpo desnudo de una mujer “vestida” o adornada con maravillosos colores que se esparcían por la superficie caprichosamente, pero haciendo un efecto hermoso y transmitiendo un mensaje que iba más allá de las palabras. Fue una de esas extrañas situaciones en que comprendí que el arte es todo aquello capaz de producir una emoción estética.

Me mostraba una de sus “Corpografías” que integrarían la muestra.  Luego me pasó por correo las imágenes que incluiría y que guardo como un tesoro, porque en ellas está, por lo menos así lo siento, toda una visión cósmica, donde el azar juega con la belleza de las formas y los matices de los colores.

 

No soy “crítico de arte” y me encuentro dando una opinión personal, difícil de transmitir, pero que brota al ver la obra de Piero. Mi entusiasmo es grande porque creo que la honestidad de él nos está dando acceso a un mundo diferente, que hay que explorar con la mirada: un mundo que desafía a la imaginación. Hay que ir a ver la exposición de Piero y llevarse alguno de esos sueños que hablan con formas intuidas y colores explícitos.

Piero Pereyra sigue buscando la belleza y transmitiéndonosla. Gracias por ello.