¿PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD?



Las redes sociales andan alborotadísimas y muy activas con lo sucedido en un cinema, parte de una cadena de salas. El movimiento es muy fuerte, un pequeño terremoto, diría, que involucra a muchísimas personas y hace aflorar opiniones fuertemente cargadas. El desaguisado provocó que la Gerente de Marketing de la empresa (he leído alguna s versiones que la tildan de “agresora”), apareciera, diera declaraciones y estas tuvieran un eco a todas luces negativo para la empresa en la que trabaja. Milton Vela, en su blog “Café Taipá” hace un muy buen análisis de lo sucedido y lo enfoca como un típico caso de crisis de comunicación.  Evidentemente lo es y un mal manejo de esta situación lleva a revisar conductas inaceptables que se dan en todo lugar que, al depender del ingreso de personas tienen que ver con ellas. Recordemos, fresquito nomás, lo sucedido con el grupo boricua “Calle 13”, que ante una situación de crisis optó por “ningunear” al público, generando una protesta que llegó a pedir devolución del dinero de las entradas. Las “excusas” vinieron después y fueron de lo más variopintas. El hecho es que una crisis real, mal manejada, se convirtió en una hecatombe, opinando todos,  de rey a paje, con la intervención de la Ministra de Cultura. Sin ahondar más en los sucesos, fuera del despropósito que estos suponen, la comunicación de ambos casos estuvo muy mal llevada. Sucede generalmente lo mismo y se suele echar la culpa a “los medios” por la difusión de los hechos. Bueno, parece ser que aquí los medios “tradicionales” no han tenido mucho que ver. Ha sido a través de Internet que se han oído las voces de un público que es espectador de la TV, radioescucha, lector de diarios y revistas y cuyos canales de expresión proveídos a veces por esos medios, es más bien débil y tenue, ¿o alguien toma decisiva atención a la sección “Cartas al Director” o está pendiente de algún comentario telefónico? No niego que los medios- otra vez entrecomillo-  “tradicionales”, hayan tocado los temas, levantándolos, pero las voces primigenias se han dado en la Web y su eco es inmenso allí. Muchas veces los demás medios “se nutren” de esta.

En el caso de los cines (y como no, en el del grupo musical) el remedio parece haber sido peor que la enfermedad. Vuelvo a decirlo, un mal manejo, sirvió como amplificador de cada caso, generando opinión y esta no ha sido nada favorable. Todavía se están recogiendo los trozos rotos por el desastre en las dos ocasiones.

Es que, repito, un manejo de crisis no es cosa de “salir a tapar huecos” y no cualquiera puede manejar bien una crisis. Una crisis, es una oportunidad y si dejamos pasar a esta, lo único que conseguiremos es tener entre manos un problema que puede volverse inmanejable. Hay mucho cuento en esto del manejo de crisis y se cree que teniendo a los medios del lado de uno, basta. No basta. Las crisis se manifiestan a través de los medios, pero tienen raíces más profundas. ¡Existe racismo en el Perú?: Existe. ¿Hay discriminación?: Mucha. Uno escarba un poquito y este país de “desconcertadas gentes” deja salir comportares muchas veces atávicos que se transforman en asesinatos por las masas, muertes del más débil y atropellos mil. La “ley del más fuerte” emerge. Lamentablemente ningún “manejo de crisis” puede transformar un cáncer en un resfriado.  Esta “crisis del manejo de crisis” debe hacernos pensar profundamente, revisarnos y dejar de echarle la culpa a todo lo imaginable, cuando ella está en nosotros. Como su remedio.