RENTABILIDAD


Me escribía un ex alumno haciéndome unas consultas y a la vez quejándose de no poder “rentabilizar” bien su talento. Me comentaba que lo que realmente apreciaba de su trabajo no era precisamente lo que hacía en lo diario para ganar dinero. Es decir: la vieja disyuntiva entre hacer lo que a uno le gusta y sabe hacer o hacer “lo que tiene que hacer” para obtener una remuneración.

Esto se ha dado siempre y se seguirá dando. Antiguamente se decía que un actor o un artista “no podía vivir de lo que hacía” y recomendaban seguir una “profesión” que generalmente se enmarcaba en las existentes y exitosas. Es decir, que no se consideraba al arte una “profesión” de la cual se pudiera vivir decentemente. ¡Qué equivocado pensamiento!

Recuerdo algunas veces, que haciendo entrevistas personales en un centro educativo superior, las preguntas que solían hacerme iban de “¿Cuánto dura la carrera?” a  “¿Cuánto podré ganar cuando acabe y me gradúe?”. Nada de mencionar la vocación o algo por el estilo. Al preguntárseles a los muchachos y chicas, la respuesta solía ser que sus padres querían saber el tiempo en que ellos demorarían en tener una boca menos que alimentar,  cuánto rato más iban a tener que seguir pagando y cuánto sumaba eso. Lo dicho, más la esperanza de solo un beneficio económico a través de la profesión, me daban un cuadro bastante deprimente de las motivaciones. Digamos una esperanza ubicada al nivel del bolsillo posterior derecho del pantalón, o donde se llevara la billetera. De vocación nada.

Y es que eso es lo que se quiere: rentabilizar totalmente lo que uno hace. Si juego, cuánto gano, si estudio, para qué me sirve, si pongo algo, cuánto voy a sacar de mi “inversión”. Triste decirlo, pero el materialismo avanza e invade. ¿Y así nos quejamos de la falta de valores? Cuando un señor jura en el Congreso “Por Dios y por la plata”, cometiendo un lapsus que revela todo lo que hará ¿nos extraña?

De pronto yo estoy errado y la vocación no importa, lo que interesa es la cantidad de dinero que sacaré de lo que hago… Bajo esa perspectiva, dedicarse al narcotráfico da plata en cantidades, rápidamente y prostituirse es un modo fácil de ganar dinero. ¿Es eso lo que queremos ser? ¿Lo que queremos para nuestros hijos y los hijos de ellos?

Por eso, cuando un joven me habla de “rentabilizarse” me entran escalofríos porque pienso en toda la gente que se esfuerza para llegar a conseguir algo y el orgullo que tenía mi padre, por ejemplo, de  sus diplomas, que guardo y atestiguan lo mucho que aprendió. Mi padre, que enseñó hasta sus últimos días y vivió su profesión de ingeniero con alegría hasta el final.

Lo que a uno le guste hacer y comparta, debería servirle para vivir. Si uno es el mejor en lo que hace, eso debería bastar para sostenerse. Siempre pienso que si alguien maldice porque tiene que ir a una oficina a trabajar, lo mejor es que renuncie: eso no es para él. Lo está haciendo porque “tiene” y no porque “quiere” y vivir frustrado toda una vida, no es vivir, es vegetar.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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