CHANA POR JUANA


El viernes conversaba un momento con el maestro albañil que está arreglando el departamento y hablábamos de las cosas hechas a medias y el “deporte nacional” de dejar mucho sin terminar: “Déjalo así nomás, nadie se va a dar cuenta” parece ser un “mantra” peruano que nos ha llevado y lleva, todos los días por un despeñadero. Nos quejamos cuando algo no funciona como debería y nuestras maldiciones alcanzan a “los otros”, sin ponernos a pensar en cómo celebramos nuestra “colada” en la fila de la ventanilla, para ahorrarnos tiempo. Hacemos todo con la sensación de que el tiempo, fugaz, nos va a ganar, porque sabemos que empezamos tarde, sin importarnos no terminar y presentar lo hecho como acabado, esperando que no se den cuenta. Así seguimos por la vida, sembrando “no te preocupes hermanito, déjalo así nomás” en nuestro caminar. Cuando nos encontramos dándonos cuenta de que algo no anda bien, o está rematadamente mal, nos quejamos. No nos damos cuenta que venimos haciendo lo mismo. Que “otros” encuentran y sufren por nuestra desidia y errores.

Este tema ya lo he tocado otras veces, pero la charla de ayer lo volvió a traer al presente. Es una demostración más sobre la inmutabilidad de ciertos pésimos hábitos. Sé también que quienes me lean o piensen que no son aludidos o no les interese. Así, poco a poco seguimos cayendo y ganando velocidad en una bajada infame.

Recuerdo que cuando en los automóviles peruanos se encontraban piezas “de integración nacional”, uno sabía que las famosas partes hechas en el Perú, podían fallar. Eran acérrimas seguidoras de la “ley de Murphy”: las palancas de bajar lunas se quedaban en la mano, las viseras para sol no ajustaban y se desprendían. Las llantas no duraban mucho y a veces los parabrisas se rompían porque no estaban bien colocados. No importaba dar un buen resultado. Lo que se quería era cumplir una cuota fabril y de “integración”.

¿Es que los peruanos tenemos menos neuronas que los demás y somos deficientes por naturaleza? ¿Es por eso que dejamos todo a medias y no nos importa? Ciertamente no.

Es algo que la mente popular bautizó como l “Pepe el vivo”. El personaje “ventajista” que pisa sin importarle a quien, con tal de avanzar un poco. El autor de celebradas y celebérrimas “criolladas” que lo hacen adelantar a la vista de otros. Esa es la actitud de muchos peruanos que no se dan por enterados que su “ventaja”, así obtenida, es la desventaja de otros y supone un retroceso general.

Pienso que me estoy poniendo viejo y renegón, pero desde siempre estos personajes me han molestado mucho. Me han molestado los sinvergüenzas, así estén vestidos de viejecita indefensa, cuando aprovechan de su aspecto o condición en beneficio propio. Me pasa lo mismo con los prepotentes. Nuestro país, ahora que mejora en muchas cosas, estaría bastante más arriba si nos olvidáramos para siempre del “déjalo así nomás”. ¿O es que creemos que quienes se esfuerzan por hacer las cosas correctamente en el Perú son tontos? Cuando nuestra gastronomía empieza a destacar y pone en otros lugares el símbolo del país como algo bueno y confiable… ¿Por qué tenemos que querer compartir los lauros si no nos los merecemos? ¿El triunfo que se está consiguiendo es fruto de improvisación o suerte? Decía hace algún tiempo que al paladar no se le engaña y que la cocina nos dé “chana por Juana” no es aceptable. ¿Por qué, maldita sea, tenemos que conformarnos con ser mediocres? Un “segundón” siempre será eso y es muy desagradable. Nuestra opción es clara: no tenemos opción. No nos preguntemos “¿Cuándo se jodió el Perú?” Debemos hacer las cosas bien, como se debe, a conciencia. Sabiendo que en ellas está impreso nuestro nombre propio.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en “CHANA POR JUANA”

  1. No sabes cómo he disfrutado este post, Manolo! Coincido contigo en cada palabra. Tengo esperanza en que un día lo veremos, pienso que sólo hay que llamar la atención y hacer nuestra parte en la educación y reforzar el respeto por uno mismo y el otro, que se vive en los núcleos de convivencia (familias o sustitutos).
    PD. Gracias por tomarte el tiempo de mantener este blog actualizado e interesante. Saludos, profe!

  2. Me alegro que el post te haya gustado y que coincidas.
    Yo también tengo la esperanza y creo que para eso debemos poner de nuestra parte y no cejar, no desmayar. Bien dicen: “mil veces caído, mil y una veces en pie”.
    Nuestro radio de influencia, grande o pequeño es el mejor campo para accionar con el ejemplo, para empezar.
    Gracias a ti, nuevamente, por leer y gracias por interesarte en el blog.
    ¡Saludos!

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