ESTAR EN LA MIRA


 

Imagino lo que debe ser vivir bajo la atención constante del público.

No poder hacer nada sin que esto sea escrutado, juzgado y se opine sobre ello. No poder vestirse como se quiere sin aparecer como “el peor vestido” o merecer burlas inmisericordes. Supongo que a todo se acostumbra uno y la exposición inclemente al acontecer diario se convierte después en una necesidad para quienes vemos tratando desesperadamente de ganar notoriedad, especialmente en los medios, haciendo de todo para conseguirlo.

Los ejemplos están a la vista con sólo mirar un periódico o revista, ver TV, escuchar radio o navegar un rato por Internet. Una cosa es destacar por algo y otra muy diferente hacer que uno destaque por cualquier cosa. Cuando me tocó ver el tema de comunicaciones con el Presidente Toledo, un día le dije que no me gustaría, nunca, estar en sus zapatos. Veía como su vida privada se hacía no solo pública sino que era motivo de chistes, chanzas, dimes y diretes.  Lo veía decidir sobre algo y divisaba un cargamontón de opiniones sobre lo bueno o malo de la decisión. Ahora lo veo en el actual Presidente, Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia.

De pronto, un militar y su esposa se han convertido en la comidilla de los medios y del país, alimentando apetitos, generando opiniones, desatando críticas y soportando endiosamientos.

Comunicadora, debe mirarse con un poco de extrañeza ella y militar devenido en político él, debe pensar: “Están hablando de mí… ¡Ese soy yo!”. Estoy seguro que no se imaginan lo que seguramente vendrá. Empiezan recién, no importa que hayan transcurrido un poquito más de cien días de su elección presidencial  y vengan de dos campañas electorales. “No se estudia para ser Presidente” me dijo una vez la señora Eliane Karp.

El Presidente y su esposa comienzan un periplo que puede ser devastador en el tema de privacidad, si no se mantienen fuertes y ajenos a “run-runes” que tratarán de modificar sus personalidades. Se esfuerzan y esforzarán, estoy seguro, por mantener incólumes sus “yo” interiores. Sin embargo circulan y acechan muchas tentaciones que se les ofrecen y que un “no tiene nada de malo” como respuesta interna y su aceptación natural, provocarán una tempestad muchas veces desproporcionada.

Es que ya no son ellos, sino lo que significan. No se tiene en la mira a Ollanta y Nadine, sino al Presidente del Perú y a su esposa. Es muy distinto a cuando él era cadete y ella alumna universitaria. Ahora representan esperanzas, despiertan envidias, desatan odios, encarnan a una especie de “piñata” de cumpleaños que todo gil golpea. En este caso, no para recibir dulces u obsequios, sino para disfrutar con los palazos.

Lo deben tener bien claro desde el principio y si así no fuera, si el entrenamiento de campañas y experiencias ajenas no les hubiese enseñado algo, lo van a aprender en carne propia y con verdadero riesgo. Riesgo para ellos y para un país.

No los envidio para nada y espero que hagan todo bien y les vaya igual. Me consta, porque lo he visto, que el Poder marea y es difícil sustraerse a ese mal. ¡Éxito en una tarea tan difícil! Estar “en la mira” siempre, no es la mejor de las ubicaciones.