¿Tú sabes…?


 

 

A veces uno se sorprende con la cantidad de información que maneja, gracias al lugar donde está o puesto de trabajo que desempeña. Cuando yo era Secretario de Comunicaciones de la PCM, en el Gobierno de Alejandro Toledo, recuerdo que cada mañana tenía temprano en mi escritorio un cuidado folder con miríadas de datos y análisis de estos, provenientes de fuentes de Inteligencia. Eso me hacía ver de una pasada lo principal que estaba ocurriendo en mi país con respecto al Gobierno, sus acciones y omisiones y como eran vistas estas por los medios impresos, a lo que se sumaba el comentario de lo sucedido en TV y radios. Internet no estaba incluida en esa “alimentación” diaria a pesar de su creciente importancia. Lo que sucedía en el ciberespacio con las redes sociales y ciertas cosas que escapaban a lo obtenido, me era alcanzado por mi propia oficina y un grupo de personas especializadas que se ocupaban de ello se ocupaban.

Todos los días recibía información o la buscaba y terminaba con una cantidad impresionante de cosas que no sabía y conocía ya y otras que iba siguiendo en su devenir. Había, evidentemente, lo que no hubiera querido saber y aquello que me permitía crear “escenarios” adelantándome a los sucesos y tenía que usar este insumo para desarrollar bien mi trabajo, que incluía anticipaciones.  “Manejaba” mucha más información que la que nunca imaginé y hacerlo me permitía hacer ciertas cosas de forma más eficiente. Hace un tiempo destruí los fólderes que había conservado desde entonces y que ocupaban un espacio considerable. Lo hice porque era información pasada y aunque había mucho que se está repitiendo, me acordé de unos antiguos números de la revista “Caretas” fechados entre 1957 y 58 que poseo y cómo gran cantidad de sucesos en el gobierno y en el acontecer del país se han repetido y repiten: alianzas curiosas, pobreza, protestas, huelgas, paros, corrupción, interpelaciones, manejos bajo la mesa evidentes y más. O la historia tiende a volver y “el que la desconoce está condenado a repetirla”, o como dice la frase: “Las cosas en el Perú son de dos tipos. Las que no tienen solución y las que se solucionan por sí solas” A veces, el haber revisado tanta información y guardar en la memoria situaciones que se producen tiempo después, crea una extraña sensación de “déja vu”.

No es mala la información. Vivimos en una sociedad donde  es esencial, pero a veces, por obtenerla se llega al “voyeurismo”, convirtiéndose en un “mirón” (y no es el nombre del autor de la célebre escultura del “Discóbolo”).

Reflexionaba hoy sobre esto, al darme cuenta que no me “mantengo al día” como antes y doy más importancia a cosas que verdaderamente me parecen interesantes. Lo que antes era un “bulle-bulle” constantemente presente, se ha convertido en un rumor o ruido de fondo, cuyo volumen de sonido yo manejo. ¿Esto me da más tranquilidad? Sí. Estoy en una etapa en que me permito seleccionar. No quiere decir que no esté al tanto de lo que pasa, pero hice crecer la distancia y los silencios en lo que asumo como beneficio propio. Por lo menos sé que no me llamarán al teléfono a las tres de la mañana a pedirme urgentemente un dato o tendré que preparar para dentro de un rato el análisis de cierta situación dada. Es curioso, pero me cuesta desprenderme de lo que considero un hábito. Un hábito que empezó muy temprano, con la información sobre productos y servicios en publicidad, tuvo su pico en la etapa que narré y que repito, no es algo malo, porque ofrece ventajas que son útiles, pero que como todo aquello de lo que se abusa, tiende a enfermar.