CREO QUE NOS CANSAMOS


Cansancio. Eso es lo que creo que se siente al ver las noticias que salen del Congreso de la República. En vez de ser sobre leyes que el país necesita y que los ciudadanos esperan, es sobre personas (congresistas) y hechos que sería mejor olvidar, o que nunca debieron haber existido. . Los medios, de tanto en tanto y a veces aceleradamente, dan cuenta de asuntos delictivos o que lindan con el delito,protagonizados por “Padres” y “Madres” de la Patria, a tal extremo que supongo que  la señorita Patria preferirá la orfandad.

“Con esos amigo(a)s quien necesita enemigo(a)s”, o “Mejor sola que mal acompañada” debe estar pensando quien lleva por lema “Firme y feliz por la unión”. No es nada nuevo esto que escribo aquí, pero estoy seguro de interpretar a más de uno que se siente asqueado por sucesos y personajes que resultan dignos de un sainete de baja estofa, si no fuera que son hechos perpetrados por personajes que llegaron al Congreso, respaldados por las esperanzas de miles de personas que creyeron en un mejoramiento y en el cambio.

Cansancio, porque como se dice, “chiste repetido sale podrido” y ya nos hemos acostumbrado, lamentablemente, parece, a las tropelías que se cometen aprovechando la inmunidad y el poder. Se convierte la inmunidad en impunidad y el poder en un curioso “traductor” que todo parece explicarlo. Hoy son unos o unas y mañana de seguro aparecerán otras u otros. Ni la cárcel a los anteriores culpables, ni el descrédito que a veces el título de congresista conlleva, parecen amilanar o detener a estos delincuentes (porque eso son) llegados a través de las urnas para expoliar y engañar a los demás. Allí siguen, robando luz, formando parte de comisiones en las que no debían estar por conflicto estentóreo de intereses, ocultando información que escamotearon al JNE cuando mintieron omitiendo juicios abiertos en su contra, o utilizando a los bienes y empleados públicos como parte de su chacra personal. Hoy son el oro o mal habido o la pirateada de señales de TV. Antes fue engañar diciendo que se comía mucho pollo o “ganándose alguito” con el hurto de energía eléctrica. Mañana, el destino nos puede deparar lo más estrambótico. Dicen que “para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado” (y parece que alguien mintió diciendo que se había intoxicado con bacalao), pero las advertencias y frases populares y sabias, parecen caer en saco roto. Un “No se oye padre” dicho por distintas voces, asegura que a pesar de todo, los hechos se sucederán y los personajesw se multiplicarán.

Es una pena escribir sobre esto, cuando hay temas que deberían tener más importancia, pero las comisiones anti-corrupción, las “profundas investigaciones, caiga quien caiga” y toda esa colección de frases y títulos, serán palabras huecas, papel mojado, ante un modo de ser y actuar que parece haber llevado al lumpen a la Casa de las Leyes, creyendo que el lugar era una casa de citas.