EL HOMBRE QUE EMPEZÓ A RECORRER LA ETERNIDAD, VIVO.


Ha muerto Steve Jobs,  el  hombre que creo empezó a vivir la eternidad aún antes de fallecer.

Su partida, no por esperada, menos triste, deja al mundo sin un cerebro brillante que pensaba distinto, que hacía que los demás siguieran su corriente ofreciendo ideas impensadas, hechas realidad. Yo diría que fue una especie de Julio Verne que avizoró un futuro fantástico, pero a diferencia del novelista, su “Nautilus” está en millones de escritorios del mundo. Creó un “AA” y un “DA” (Antes de Apple y Después de Apple), consiguiendo un cambio que afectó la vida planetaria en una escala difícil de imaginar.

Era, evidentemente un líder. El hombre por el cual su gente daba la vida y que comprendió que el cerebro humano requiere tan solo de pequeñas cosas para expresarse.

Un fuera de serie, cuyo solo nombre ya era noticia. Un ser humano que empezó a vivir la eternidad por adelantado al ingresar, respirando hondo, a ese corredor maravilloso que es el futuro y que el decir “Steve Jobs” siempre evocará.

No soy nadie, ni siquiera un usuario de sus productos, pero sé que las generaciones por venir lo reconocerán como un visionario que hacía materiales lo que para muchos eran herramientas de trabajo o juguetes que cumplían alocadas fantasías. Steve Jobs es una verdadera leyenda y debe haber sido difícil vivir siéndolo. Dar en el clavo, trabajar mucho, rodearse de la gente adecuada, no perder el norte, retirarse a tiempo, saber volver y saber que la gloria verdadera estaba siempre  un poco más allá. Saber que cada paso que daba, era seguido por otro, en el camino del hacer.

Le envió como obsequio una I-PAD antes  que saliera al mercado, a ser prácticamente arrebatada, al Presidente de los EEUU. Y Obama, mostrando el nuevo artefacto, dijo algo como que se lo había hecho llegar el mismo Steve Jobs, significando con ello, que era objeto de una especial deferencia. Un regalo de quien ya disfrutaba del reconocimiento, que estoy seguro Jobs disfrutó, pero nunca le impidió ir más allá, en el territorio que otros solo sueñan o leen en las páginas de la ciencia-ficción.

Hace muy poquito, leí a Milton Vela, mi amigo, alumno, compañero de trabajo, comunicador, bloguero insigne y experto en redes sociales, en el Facebook que “el mundo cayó y calló“, con la muerte de Steve Jobs. Creo que sí. El mundo, tal como nos lo mostró, se vino abajo y el silencio de asombro e incredulidad se podía escuchar en las noticias que daban la vuelta a este mundo que Jobs contribuyó a hacer más pequeño, más entretenido, más amigable y estoy seguro que bastante más humano.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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